lunes, 14 de agosto de 2006

Amor

Juan ama a Margarita. Margarita, sin embargo, es demasiado tímida para decirle a Rafael que siempre lo ha amado aunque sepa que éste ama a Carmen, que a su vez está enamorada de su profesor de filosofía del único instituto que hay en Cutrelandia. Carmen sabe que en contadas ocasiones el profesor encontrará atractiva a sus estudiantes y que, lamentablemente esta es no es una de ellas. Escribe el nombre de su profesor, una y otra vez en su cuaderno, rodeado por un enorme corazón que no pasa desapercibido para su compañero de pupitre que siempre ha querido a Carmen en secreto y ha escrito su nombre en el árbol de los enamorados, como tantos otros. Algunos dicen que este árbol es la imagen perfecta del amor en esta tierra, lleno de cicatrices y cansado de que todos acudan a él para mostrar tanto cariño. Debajo del árbol, todos aquellos que nunca han sido amados señalan el nombre de la persona amada. Cuenta la leyenda que en días de mucha lluvia, algunas personas han acudido, sin saber por qué, a las casas de la gente que inscribió sus nombres en este mítico árbol esperando, alguna vez, obtener alguna gota de amor de aquellos que una y otra vez rondan su cabeza, y su corazón en ocasiones.
Se dice que fue el primer lugar al que acudió Cactus cuando llegó esta ciudad pero que entendió entonces que el árbol había recibido suficiente castigo para pedir un poco más de amor. Por eos cuentan ahora que tal vez el desamor que reina en estos días en tantas casas de Cutrelandia no sea sino la venganza por tanto dolor infringido a un ser vivo que, cansado de tanto daño, decidió que la gente dejara de creer en él. Incluso así, Javier sigue esperando que el amor ya marcado en el árbol haga que un día Carmen se acerque a su casa un día de lluvia para compartir entonces su primer beso.
También se dice que el ocaso del poder del árbol surgió en el momento en que Antoin de los Lobos, también conocido como el príncipe amargo, se acercó al árbol para pedir que su amada volviera a sus brazos. Dos días, y sus correspondientes noches estuvo diluviando pero ni siquiera así acudió su amada que, según narran, se estaba acostando con cada súbdito del reino del que Antoin se fue amargado. Así que es otra de las razones por la que Antoin es un desgraciado y de que muchos de los habitantes de este reino empiecen, como poco, a odiarle. Ah, el amor, tan difícil a veces, tan gratificante otras.

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