viernes, 18 de agosto de 2006

Cómo ser rey en Cutrelandia

Anticuado ya el método de la sucesión, estuvieron buscando los habitantes de esta tierra una solución que pudiera satisfacer a todos los súbditos y tras mucho pensarlo decidieron que la mejor solución sería la siguiente.
En primer lugar, sólo podrían ser elegidos los que no hubiesen trabajado en su vida: nobleza obliga. Así que observaban con detenimiento toda solicitud que les llegara por si en alguna de ellas encontraban un sólo día de trabajo que podía desacreditar a todo solicitante. Solicitantes que también han de demostrar que han vivido en casa de los padres más de veintisiete años. Si una de estas condiciones no se cumple, toda solicitud será inmediatamente rechazada.
Una vez cumplidas estas condiciones se obliga a todos los solicitantes a realizar un curso cuyas actividades más conocidas son las de prestar nombres y apellidos para bibliotecas, hospitales y otros edificios. Otra de estas pruebas es la de pasar unas vacaciones en una playa perdida, prueba que suele dar lugar a muchas quejas, ya que los alumnos afirman que se encuentran lejos de sus familias y no es algo demasiado bueno para ellos. Es en esta prueba cuando algunos de ellos sugieren que tal vez no sirvan para este oficio. Poco después, toca el discurso de Navidad, que algunos participantes creen que deben realizar ellos mismos sin entender que su única función es la de leer el discurso que nosotros les ofrecemos. Algunos de ellos, obviamente, los descartados leen con una pasión sobrecogedora sin entender que su única función es la de aburrir a toda persona que los presencie con el fin de entender que la vida es una triste penalidad tras otra, de ahí que los escogidos sean personas que no han trabajado en su vida y cuya relación con la realidad se reduce prácticamente a la que mantienen con sus padres.
Una vez superadas estas pruebas llega la definitiva: cada uno de los asistentes al curso (abstángase mujeres obviamente) debe abrirse una pequeña herida y sólo aquel que en sus venas muestre sangre azul, aunque sea de forma mínima será coronado rey, en una ceremonia de tres días y tres noches en la que sus súbditos se verán obligados a regalarle el objeto más inútil que puedan encontrar en sus casas, un recordatorio, afirman, de las funciones que el rey deberá realizar en los cinco años que se deba al digno pueblo de Cutrelandia.

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