lunes, 7 de agosto de 2006

Más voces

Hola, me llamo David y me han cedido este pequeño espacio para contar por qué yo vine a Cutrelandia. Puedo pensar en varias, pero la principal es que a causa de mi oposición al régimen fraguista fue obligado durante más de tres meses (a partir de aquí empecé a perder la noción del tiempo) a escuchar la COPE, hecho que obligó a abandonar un país en el que había vivido durante más de treinta años. Aproveché uno de los brillantes chistes de Jiménez Losantos que hizo reír a todos mis torturadores durante largos minutos para escapar de allí prometiéndome que tardaría en volver. Era obvio que nunca me buscarían en Cutrelandia, así que aquí estoy. Pienso en muchas de las incoveniencias de vivir en una tierra tan pequeña como esta, pero el hecho de que la señal de la COPE no llegue es suficiente para vivir aquí durante más años.
Yo me llamo Ana y soy profesora. En mi vida, sinceramente, me he sentido más inútil que en los meses anteriores. Como David, soy española, del sur y dar clases es en estos momentos en ese lugar es una heroicidad. Hace dos meses, presencié la agresión de una madre a una profesora. No fue a mí sino a una gran amiga, y consiguió que me sintiera asqueada del mundo en el que vivo. Peor fue la sensación de la consejera: fue un hecho aislado, declaraciones que recogió la cadena oficial, la COPE Para ella, todos son hechos aislados; decidí largarme donde fuera y la oferta que me realizaron desde esta tierra parecía buena. Por ahora, no he tenido ningún altercado así que, aunque aquí hay muchas desventajas (la última película que he visto es El apartamento de Billy Wilder) tengo que decir que la violencia todavía no ha llegado a estas calles y espero que tarde mucho en hacerlo. Aquí levantarse tiene sentidoy, hey, espero que David no pueda leerlo, empiezo a llevarme muy bien con algunos de los habitantes de esta ciudad.
A mí me llaman José Manuel y, la verdad, no tengo ni idea de por qué estoy aquí. Es un sitio como otro cualquiera ¿no? Por cierto, un saludo a todos los que se acuerden de mí. Lo malo es que aquí no hay quien sintonice una cadena medianamente decente de radio; lo que daría a veces por escuchar una cadena de radio, aunque fuera la COPE. Bueno, no la COPE, no. Cualquier otra con música y alguan que otra noticia. En fin, tengo que irme, tengo una cita con la alcaldesa y odia esperar. Hasta pronto.

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