jueves, 7 de septiembre de 2006

Conversaciones de café

Hay dos bares en Cutrelandia e, incluso así, algunos de sus habitantes pueden equivocarse a veces, aunque los dos no estén demasiado lejos, uno en la calle principal y otro en una de las bocacalles de la principal. No hay más de cinco minutos entre ambos pero muchos aparecen en el bar erróneo si tienen la oportunidad. Es el lugar de encuentro de muchos de ellos, que forman una gran familia en ocasiones. Sólo dos bares en una ciudad hacen que todos se conozcan, todos aquellos, claro, que van a esos bares, ya que algunos como Antoin de los Lobos suelen decirse que ir a un bar es una inútil forma de gastar el dinero que puede necesitar para tantas otras cosas, aunque todos piensen que ese dinero irá a la tumba con él porque lleva más de seis meses sin visitar algo que esté más allá de su calle. Otros nuevos vecinos empiezan a tomar café, una cerveza, de forma habitual, y aquí están algunas de las conversaciones que hemos podido ir en estos días, recogidos de forma casual porque nada más lejos de nuestra intención intentar conocer lo que dicen los demás:

- Cuando estás en tantos sitios, tienes la certeza de que no perteneces a ninguno.
- En realidad, no importa donde estás sino la gente con la que estás.
- Tienes razón: me encanta estar aquí contigo.
- Tantos me han dicho lo mismo. Pero gracias. Tomaremos otro café, claro que sí. Pero sólo si tú pagas.
- Cómo no. Todo sea por una buena charla, y unos mejores silencios.

- ¿Quién será ella?
- Lo cierto es que me suena. Tan pequeña, con esos ojos verdes tan expresivos.
- Tal vez la hayamos visto en una de esas películas que vemos en el cine.
- Chico, las películas son en blanco y negro así que parece difícil.
- Deja volar tu imaginación. ¿Quién sabe?
- Mi imaginación vuela, pero mucho menos que la tuya por lo que veo. Necesitamos otra cerveza.
- Cerveza, siempre.

- Y aquel fue el último día que nos vimos. Fue un poco raro.
- Ahora parece estar más loco que antes.
- Es una pena. Era brillante. Pero la muerte de sus padres...
- Hay tragedias que nos marcan de por vida. Y la de él fue de las peores. y ahora verlo solo es triste.
- Fue un gran amigo y tengo la sensación de que le hemos fallado.
- Nunca supimos qué hacer, excepto huir cuando se acercaba.
- Ahí viene, y parece ido. Deberíamos saludarle.
- YO... no puedo. Tengo cosas que hacer. Otro día.
- Yo también. Además, no creo que recuerde quiénes somos.
- NO, seguro que no...

- Ayer vi Salsacutre.
- Yo también. Cada día es más patético.
- Tienes razón: no acabo de entender el odio hacia Manolito Kant.
- NO deja de ser gracioso: la señal de ese programa nos llega con suerte dos veces al mes, pero siempre es el mismo odio atroz.
- Es verdad. Kant no salió de su pueblo, vale, pero sigue siendo un gran filósofo, aunque sea el tipo más aburrido del mundo.
- Abandoné cuando empezaron con Marx. Hay gente a la que no deben tocar, jamás.
- Empieza a ser aburrido. Tanto ataque verbal, tan estupidez. Marx, además, parecía agotado y no lo dejaron en todo el programa.
- ¿Y el proletariado, Marx, y el proletariado?
- Yo creía que iba a decirles el proletariado sois vosotros, desgraciados pero es demasiado gentil.
Hay otras conversaciones, siempre las hay, pero se perdieron, como dijo Dylan, en el viento, así que si alguna vez llegan a tus oídos, haz el favor de contárnoslas para construir las historias cotidianas de uan tierra que unos llaman hogar y otros Cutrelandia.


1 comentario:

FMOP dijo...

Tener dos bares es como tener dos pueblos o dos parroquias. Terminas por dicotomizar la realidad.

http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com