viernes, 15 de septiembre de 2006

Diálogo

- ¿Cómo ha ido la semana?
- Bien, bien, cada vez me siento mejor aquí. Parece increíble pero un día podré llamar a esta tierra mi ciudad.
- Yo también me estoy encariñando. Dicen que lo importante de cualquier lugar no es el lugar en el que estás sino la gente con la que estás.
- En ese caso, es bueno estar aquí.
- Es bueno, a pesar de las películas en blanco y negro.
- A mí me gustan las películas en blanco y negro. El problema es que hay una cada no sabemos cuánto tiempo.
- Será que yo soy de la generación de los colores. Acostumbradas a verlo todo en colores y por televisión.
- Yo me acostumbré a ver películas en blanco y negro cuando era crítico. Y ver las mismas películas que veía entonces me parece genial. Aunque un poco aterrador.
- Eres demasiado viejo. Aunque un poco atractivo, diría yo. NO demasiado.
- Gracias por el cumplido. Tú eres un pequeño bombón. Diminuto pero sabroso, supongo.
- Algún día lo descubrirás, ¿no?
- Si tú quieres y yo me dejo, claro que sí.
- Me gustó mucho el final de la película. Esa sensación de libertad es la que busco.
- Y es la que yo espero que encuentres aquí, Cactus. Me gustaría que estuvieras aquí mucho tiempo.
- Al principio, y lo sabes, fue duro. Sólo buscaba perderme, desaparecer, ser otra, pero parece que, a veces, perderse es la mejor forma de encontrarse.
- Cosas que pasan. Tener la suerte de reencontrarse en unas tierras que nadie conoce apenas.
- Cosas que pasan. Aunque echo de menos la televisión en color.
- Yo estoy como en casa. Como en casa.
- ¿Quieres un café?
- ¿Un café? ¿En el único café de la ciudad? Claro que sí.
- Te invito entonces.

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