martes, 26 de septiembre de 2006

Un adiós

- Estamos demasiado lejos, el sol es imposible.
- ¿Por qué? Yo te amo.
- También yo amo las estrellas, la lluvia, pero aquí siempre es de día, nunca llueve.
- Pero nada acaba porque sí. Nada, nunca, acaba porque sí.
- Acaba el día, el mes, el año. Tantas cosas.
- Una vez me dijiste que siempre serías mi sol.
- Y supe pronto que ni siquiera el sol es eterno. Fue terrible entonces. Y ahora sé que estamos demasiado lejos.
- Pero tú estás a mi lado, aquí, puedo verte, oler tu pelo, ver cómo tus ojos me miran con desidia. Y duele.
- Duele como tantas otras cosas. Un día te levantarás y no te acordarás de mí. El sol saldrá en otro sitio, y tal vez tú estés en otra ciudad.
- NO pasará jamás. El sol no está tan lejos. Siempre te recordaré.

- Tal vez, pero tal vez un día no recuerdes cómo mi piel se estremecía cuando me tocabas. Cuando el sol era posible y llovía algunos días en esta ciudad. Todos tenemos que irnos. Todos debemos crecer. Ley de vida. Vivir, ya lo dijo Salinas, desde el principio es separarse.
- Pero el sol es posible todavía. Lloverá alguna vez y amaneceremos en la misma cama. Y todo será distinto entonces.
- Ya es tarde para tantas cosas. Di adiós al sol, llegará otro día, y nuestra cama será la de otros.

2 comentarios:

ajustedecuentas dijo...

Sólo un adiós hace posible el reencuentro.

Un día Lobo López se encontró a su amada. "Hace tanto tiempo" y "me alegro tanto", "no me lo esperaba". Y tú ya conoces el resto. Es el maestro Veneno.

Moi dijo...

Kiko el grande. No hay nadie como él. Siempre genial.