lunes, 11 de septiembre de 2006

Un lugar de reflexión

En Cutrelandia, como en toda tierra que se precie hay un lugar para la reflexión, un lugar para el pensamiento, único en ocasiones, diverso en otras, un sitio donde compartir ideas, escuchar, sobre todo, las de los demás si las tuyas te resultan insípidas, un sitio en el que refexionar sobre la vida, la muerte, el amor, todas estas casualidades que, como dice el filósofo más conocido de estos contornos, están permitidas a este lado del río ya que más allá, los problemas son muy diferentes, mucho más graves. Un sitio... la plaza del pueblo, vamos.
Y aquí podemos encontrar a todo tipo de personajes, desde ancianos que no tienen más de la vida que palabras y una mirada tranquila a todo aquello que les rodea, hasta antiguos reyes de Cutrelandia que, como dice nuestro más conocido filósofo, acostumbrados como estaban a una vida de contmplación y trabajo, trabajo de otros, claro, saben que pensar es el mejor trabajo que pueden seguir haciendo después de terminar con sus cinco años de reinado (de ellos han salido algunas ideas como la clonar a algunos músicos para actualizar la música en estas tierras), pensar y contemplar la vida desde lejos; también puedes encontrar incomprendidos, exiliados, amigos imaginarios que pretenden tener un lugar en el mundo aunque entre todos ellos, como nos han dicho muchos habitantes de por aquí destaca el filósofo más conocido, de nombre poco llamativo, pero de ideas brillantes.
Es quien acuñó el término de españolators (es fácil adivinar de dónde viene) para todos aquellos españoles que dan el espectáculo allá donde estén, y los viajes en avión, además de la serie Los serrano le sirvió para conocer a muchos. Cansado también de los españolators de cuerpo esbelto y cerebro vació dio en el clavo con su teoría de los tres músculos: sólo tres son los músculos necesarios en un hombre, pensaba y así se lo dijo a los que estaba en la plaza del pueblo que divulgaron sus ideas de forma rápida, tres, el del cerebro, el del corazón y... (no, no seáis mal pensados) el de la lengua. Ahora muchos, cuando lo ven llegar a la plaza, salen de la casa por escucharlo, por ver sus ideas son, como casi siempre, más brillantes que las de aquellos que un día fueron reyes. Y a él, por ahora, no parece importarle porque por ahora sus ideas fluyen sin ninguna dificultad, para bien de los habitantes de esta tierra.

No hay comentarios: