lunes, 4 de septiembre de 2006

A veces

A veces, como hemos dicho anteriormente, es difícil en este país obtener las comunicaciones necesarias para hablar al resto del mundo. Durante unos días hemos perdido todo rastro, toda señal de que más allá de las montañas que rodean este reino pudiera existir algo más. Ahora empiezo a comprender el dicho de que estas tierras parecen olvidadas, absoluta y completamente, por el tiempo. En este tiempo han pasado algunas cosas: Cactus ha tenido alguna cita más, con el mismo chico, aunque ahora no podamos recordar su nombre, y cada día parece más feliz. Algunas veces, se acerca al árbol que da sombra y parece agredecerle que las cosas empiecen a ir bien en su vida, aunque pocos sepan que la chica, esa diminuta belleza con carácter, fue durante unos años toda una heroína. David parece menos torturado ahora por las voces de la COPE y algunas de sus conversaciones, es de agradecer, empiezan a tener sentido: parece que quiere quedarse en estas tierras a pesar de que su hijo no parezca demasiado feliz. Otras cosas siguen igual: a veces, el muñeco diabólico hace su aparición: hice una guerra, tengo un lugar en la historia, y nos sume en la más absoluta de las nostalgias, ya que el mal nunca, hasta ahora, se había instalado aquí. Como mucho, había llegado a las montañas. A veces, el alcalde invita al cine a aquellos que no han conseguido un trabajo, pero lo tuvieron en algún momento, con lo que la posibilidad de ser reyes se ha desvanecido. Y ellos parecen felices con algunas películas, siempre en blanco y negro. El color en las pantallas es desconocido por el momento aquí. Y, a veces, se abren las puertas de algunas cosas y unos hablan con otros de tantas cosas: el romance de Cactus, la tristeza infinita del que nos tiene harto, ese maldito Príncipe Amargo, las locuras de los amigos, y enemigos imaginarios. Aquí todavía hay tiempo para sentarse, hablar, disfrutar de un tiempo irremediablemente perdido, irremediablemente ganado. A veces, vivir en reinos pequeños tiene sus ventajas, y todos intentan disfrutarlas. A veces.

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