miércoles, 11 de octubre de 2006

Hoy

Llorar, dijo, no te lleva a ninguna parte, sólo podemos derramar algunas lágrimas, pocas sería suficiente, y seguir adelante. Empezar de nuevo, respondió, es difícil, lo sé, pero también excitante. Es la vida, se supone, levantarte y caer, reír y llorar, llorar un poco y seguir caminando. Escuchábamos el primer frío del otoño aunque todo siguiera en las calles, en las escasas calles que dan forma a Cutrelandia, escasas pero amplias, donde todo, alguna vez, sucede. No debes llorar, insistió, sólo caminar un poco, beber cuanto encontremos en las esquinas, recoger los papeles que los primeros vientos de octubre hayan dejado en el suelo, sólo aquellos que hablen de aventuras, no de felicidad, nunca de felicidad, sólo de paz, de tranquilidad, un papel que diga estoy en paz conmigo mismo. Recorreremos, dijo, estas tierras buscando las palabras que te alegren cuando vayas cada noche a dormir solo, a dormir conmigo, a dormir con quien quieras. Porque hay tanto que dar, tanto que compartir. Puertas que no debemos cerrar, ventanas desde las que ver el mundo. Y salir, pasear, tomar un café, tener todo el tiempo del mundo hasta perderlo. Perderlo todo y empezar de nuevo. Porque las lágrimas no llevan a ningún río, dijo, y yo quiero bañarme contigo, desnuda, y sentir tu sonrisa, tu risa en mis pechos, tu boca en mi risa. Reír y llorar, mientras Leonard Cohen, olvida todo lo pasado, que todo empiece hoy, nos susurra al oído es tiempo otra vez de reír...

1 comentario:

Un beso dijo...

Llorar es bueno. Solo tiene ventajas...limpia los ojos, abre las fosas nasales, ayuda a reducir el estres, eliminas toxinas... pero sabes que es lo mejor del llanto, la sonrisa de despues, esa que lo ilumina todo, que surge de los ojos vidriosos e hinchados, esa que te desarma por dentro.
Un besazo