jueves, 5 de octubre de 2006

Pérdidas

Se fueron tantas cosas en los primeros días de otoño: la alegría de haber conocido tantas calles, la tristeza de haber olvidado tantas esquinas. El placer de pasear por las calles a altas horas de la noche, la nostalgia de saber qua Antoin de los Lobos volvería a salir, como la tristeza, con las primeras luces de esta estación para aseverar que a los días sólo pueden seguirle días y a las noches, días también, jornadas de trabajo en que nunca nadie podría encontrarse a sí mismo y ni a los demás. Un tren hacia el norte donde iban algunos de los que habían vivido en estas tierras durante tanto tiempo, y su recuerdo, que, poco a poco, se iría perdiendo. La posibilidad de habernos conocido. Se fueron tantas cosas, y ninguno de nosotros llegó a tiempo, llegó a punto. Si quieres vivir, nos decían, no llegues tarde, no llegues nunca tarde a tu vida. Pero nosotros ya habíamos perdido el tiempo escuchando lo que nos decían. Llegaron los primeros días de otoño, el mundo seguía girando, aunque la vida siguiera igual.

1 comentario:

Fani dijo...

Que dificil es, verdad? Que dificil es a veces. Todo gira tan rapido, y es tan dificil mantener el equilibrio... hay veces que el Norte no es tan malo,aunque otras te axfisie (con X mayuscula. Es muy tarde pero... el otoño no tiene porque ser la muerte de la hojas