lunes, 27 de noviembre de 2006

En los ojos de Aurora V

En los ojos de Aurora los caminos son marrones pero breves, la tierra tiene luz y raíces, el mundo ofrece siempre una segunda oportunidad. La oportunidad de encontrar, si alguna vez la hubiéramos perdido, nuestra vida en otro lugar, en otras calles, la oportunidad de volver a usar todas las frases que creíamos gastadas. En estos días, Aurora ha viajado por caminos de desterrados y ahora, después de tener claro que el lugar al que ha de ir, porque allí Antoin recreará su vida, es Cutrelandia, ese reino al sur de todos los lugares donde hay un árbol, le han dicho, que da sombra y entrega amor, un lugar donde las películas sólo pueden verse en blanco y negro y las parejas conocerse en el único café de la ciudad. Una vieja vida en un nuevo lugar. Y unos nuevos pasos en los que dejar ya las huellas que en algún momento olvidamos. A lo lejos, Aurora contempla como un grupo de chicos y chicas, de no más de treinta años, se acerca a ella y contempla, con estupor, como todos llevan una L cerca de su pecho. Hola, Aurora, le dicen los primeros y ella ya se lo toma, sabe que en estos caminos todo el mundo la conoce, con calma. Hola, dice, y una de las chicas le dice, sonriendo, supongo que querrás preguntarnos también por qué llevamos una L en nuestros brazos algunas, otras, no puedes verlo ahora, en sus pechos; otros en su espalda. La respuesta es demasiado fácil: no sabemos vivir, no tenemos la experiencia necesaria, todo han sido errores, y ahora, mucha gente, al vernos, parecer respetarnos más. Algunas pecamos de inexperiencia en el amor; creímos, ¿puedes creerlo?, en el amor eterno, otros creyeron que sus trabajos eran indefinidos y no se equvocaban: no supieron cuando los echaron. Y ahora queremos vivir desde el principio y que el mundo sepa que nosotros, sobre todo nosotros, tenemos derecho a equivocarnos, y necesitamos la comprensión de los demás para que sepan que no sabemos, por ahora, vivir. Una L es suficiente para que todo el mundo lo sepa; una L es suficiente para recordarnos que vivir es una lección que olvidamos cada día. Y tú nos haces sentir bien, porque estás aquí, buscando tu propia vida, tus raíces para construir un mundo que ya conoces. Y a veces hemos pensado, las palabras vuelan en estos caminos, que tú serías la persona perfecta para conducirnos pero entendimos luego que somos nosotros, cada una de nosotras, las que debemos encontrar nuestro camino. Pero te desearemos suerte porque sabes lo que quieres y lo conseguirás. Y tendrás un hogar, como tantos otros, como tantas otras, nos encantará que nos lo cuentes, en Cutrelandia.
Y Aurora, el tiempo sigue, algunas horas duran siete días, otras apenas unos minutos, caminando por los caminos que llevan al sur, a las olvidades calles que, espera, pronto la harán sentirse viva de nuevo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso, amigo escritor.
Un beso

Moi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Moi dijo...

Antes lo he escrito mal. No soy escritooooooooooooooooooorrrrrrr. Ahora sí.

Sorel dijo...

Amigo profesor...
Aunque a mi parecer, escritor queda más sexy.

Anónimo dijo...

Mucho más sexy.
Un beso