martes, 28 de noviembre de 2006

En los ojos de Aurora VI

- Hola, Aurora, ¿cómo te encuentras? escuchó mientras miraba, como casi siempre, en estos días, con un poco de asombro. Le seguía sorprendiendo que todo el mundo conociera su nombre en estos caminos.
- Hola, ¿cómo te llamas?
- Me llamo Cactus. Y, como tú, camino por estos lugares hasta volver a encontrar mi vida. Huyo de una amor que no fue y, como tú, espero volver a encontrar mi vida, mis días en el mundo.
- Es extraño. Todo el mundo parece buscar en estos días la parte de su vida que perdió.
- En estos días, no, Aurora, siempre. Todo el mundo tiene algo que ha perdido, algo que le gustaría tener. Siempre echamos de menos lo que no tenemos, somos humanos.
- Y, ¿cuál es tu historia? Todo el mundo conoce la mía, pero yo no sé...
- Todo el mundo tiene una historia. Y la mía comienza, como tantas otras, cuando me enamoré de mi creador, el profesor Utonio. Pero el sentimiento no era mutuo. No hay nada mejor que amar si una es amada. No pudo ser. Era demasiado pequeña para él, decía, y nadie podría entenderlo. No puede ser, Cactus, decía, y no dejé de llorar en días. Otro corazón roto, nada nuevo, sólo otro corazón que se rompe.
- ¿Qué hiciste después? Para mí fueron días duros; él me quería pero no tuvo el valor para enfrentarse a su vida.
- También es una historia triste. Es duro. Estuve algunos días en esa ciudad, en ese lugar en el mundo; mis hermanas trataban de animarme, pero no pude continuar. Era difícil estar en los mismos sitios, escuchar sus palabras. Era toda una heroína en esa ciudad, había salvado a mucha gente, pero me olvidé un poco de mí. Entonces decidí irme. A veces es lo más difícil, recuperar tu vida, ser egoísta, pensar en que tú deberías ser la primera opción. Un egoísmo bien entendido.
- Crecer es ser egoísta, es decidir qué queremos. A veces, tenemos que dejar tantas cosas atrás, huellas que nos sorprenden cuando las vemos de nuevo. Crecer para aquellos que queremos que estén a nuestro lado.
- Sí, crecer es elegir, dejar cosas atrás, aunque a veces es muy difícil. Los primeros días han sido complicados, encontrar un camino, un lugar donde ir. Pero ahora sé, como todo el mundo dice, que Cutrelandia, es el sitio al que debo ir. Volver a vivir, volver a ser yo. En un pequeño reino perdido al sur donde todo aquel que quiere una segunda oportunidad comienza sus mañanas.
- Me encantaría ir contigo, pero yo debo crecer un poco más, conocer más gente, vivir un poco más. Pero pronto, no lo dudes, nos veremos allí.
- Será genial. Y hablaremos, al sol de las calles en que vivamos de todas las cosas que hemos perdido y ganado. De lo que necesitamos y lo que no.
- Nos veremos pronto. Suerte y hasta entonces.
Así que, sorpresa, sorpresa, si nuestro escritor no es demasiado distraído y, aunque lo es, no es esta la ocasión, Cactus conocía a Aurora. ¿Por qué entonces no parece conocerla en Cutrelandia? ¿Por qué fue incapaz de conocer a la chica muerta y con raíces que se encentra en el árbol que da sombra y entrega amor? ¿La conoce y hay causas ocultas que le impiden decir a Cactus que conoce a Aurora? Preguntas y preguntas. Algunas serán contestadas mañana en este serial radiofónico que el editor, a pesar de las protestas airadas de su autor, ha dado en llamar vidaencutrelandia. Hasta mañana. Pasad una buena noche y cuidado con el frío, que empieza a apretar en las calurosas antaño calles del sur.

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