miércoles, 8 de noviembre de 2006

In my secret life

http://elbeso.blogsome.com
Me encantaría llamarme Marta...
Y que tú te llamases Javier...
Y que la gente nos llamase Marta y Javier.

Y que tus alas, al despertar, me hicieran cosquillas.
Y que me dijeras: Marta, aquí tiene, café con besos y magdalena. Levantarme entonces por rozar tus labios para acercar el día a mi mañana.

Y acurrucarme en tus pestañas, caer desde tus lágrimas. Y que alguien, a lo lejos, gritara: Marta, un momento, espera, se te olvidó tu vida.
Y que me digas, cansado de sentir mis uñas en tus pies, a veces me confunden tus raíces.
Y salir a la calle, para saber que si nuestra casa existe, es porque hay una ciudad con luces que recorrer cada día. Donde tú sólo existes en ausencia y Javier es un nombre que rara vez pronuncio. Y, si alguna vez saboreo tus sílabas, alguien, en la oficina, me mira perplejo. Qué sabrá todo aquel que sólo tiene un nombre, que sabrá todo aquel que sólo tiene unos labios.
Y dejar pasar mi tiempo, mis horas a la espera de mis horas. Contar los minutos que me llevan a casa mientras levanto mis ojos al cielo por si te veo. Para pedirte, como tantas otras veces, que me lleves en brazos a casa.
O llegar a casa sabiendo que me esperas en la puerta: Hola, Marta, hace cuanto tiempo, no me lo esperaba.

2 comentarios:

Un beso dijo...

Me gusta!
Sobre todo lo de desayunar cafe con besos y magdalenas.
Vaya, empiezas a crear adiccion!

Moi dijo...

Me alegra que te guste. Me tienes que explicar, porque a veces vivo en otro mundo, lo de empezar a crear adicción. Un beso.