lunes, 4 de diciembre de 2006

El mundo gira

Es de día en tus pupilas y amanece. Andas anclada en tus raíces y la mañana tiene más calor hoy. Me gustaría, tantas veces lo hice, sonreírte una vez más pero es difícil. Se fue todo nuestro tiempo y nadie pudo encontrar una cura para el amor. Ha pasado otra noche y ahora sólo eres luz con raíces. Cuántas veces te dije: quiéreme un poco más, una última vez, hasta que mi sangre, tan azul entonces, se haga roja, hasta que me hagas vivir. Strangelove, el doctor de la corte afirmó tantas veces que todo era producto de la nostalgia por no ser rey para, añadir, Lisa lo curará, Lisa hará que su piel, muerta en tantos días venideros, vuelva a ser tersa, la piel de un hombre que no ha trabajado jamás. Ahora, es de día, amanece, estoy entre extraños, junto a ti, pero tú estás demasiado lejos. Quién, Aurora, bajo el fuego, puede saber que las llamas que la muerte deja en nuestros dedos es la señal inequívoca de que hemos vivido y tus dedos son ceniza. Qué hiciste en los días en que yo rechacé mi vida, en que tú me esperabas. Sabías, estoy seguro, que yo vendría a buscarte pero otra vez fue tarde, demasiado tarde para sonreírte, buscar tus dedos para que me hicieran cosquillas. Para decirte: tenías razón, vine a buscarte. Y me gustaría enseñarte una última sonrisa, pero estás aquí a mi lado, y todo es más difícil ahora. El mundo sigue girando, la gente camina, vuelve a sus cafés, a sus trabajos, hay gente que espera en sus casas, pero yo estoy aquí, entre extraños, todo se ha detenido y todo parece tan lejos. Strangelove también dijo, quise creerle, que algún día, si el sol nos encontraba juntos al mediodía, yo volvería a reír en tus pupilas, pero todo parece absurdo ahora. Qué hacer cuando el reloj que nos despierta nos quiere dormidos. El tiempo, decías, el tiempo pasa; no llegues tarde. Y otra vez, otra vez, llegué tarde a mi vida. Raíces y luz es cuanto, esta fría mañana de invierno, me esperan. Y extraños que me encuentran hoy un poco más humano. Pero no hay consuelo en sus palabras; no hay consuelo en el tiempo que pasa. Aunque tus ojos quieran contarme tantas historias.