sábado, 23 de diciembre de 2006

Fragilidad

Sucedió así: un suspiro, una lágrima, un beso hambriento. Y Cactus calló un momento. Se cerraron todas las puertas y poca gente quedó dentro. Algún amigo, alguien llegó de lejos para recorrer las lejanas calles del sur convertidas casi en un cuento, en un mito, en una pequeña historia que algunos dedos intentaban escribir. No pudo ser: todo estaba por descubrir y todo había sido descubierto ya. Carlos susurró al oído: somos tan frágiles, y todo se detuvo un instante. Un momento de silencio irremediablemente roto. Somos tan frágiles, se escuchó en algunas casas de Cutrelandia y algunas camas se estremecieron. Un suspiro, una lágrima, un beso hambriento. Aquí, dijo alguien, había lágrimas en sus manos, no pasa nada excepto tiempo.

1 comentario:

marlène dijo...

Suspiro... ;)!