lunes, 31 de diciembre de 2007

Feliz 2008

Espero que todos los lectores de estas líneas tengan un gran 2008 y, qué demonios, también los que no me leen.

La ventana indiscreta II

Era el último día del año y todavía no habían aprendido a conocerse: él seguía creyendo que ella era un mero producto de su imaginación y ella estaba harto de que, para pedir un poco de azúcar para el café en las noches sin sueño, él se quedara mirándola sin saber dónde demonios estaban. Mañana, pensaron, ambos, será otro día, tal vez otro año.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Fin de semana

Finjamos que hoy es viernes,
la noche ha llegado y nada nos importa ya,
excepto tú y, a veces, yo; yo, y, a veces, tú.
Envuélveme en tu sexo húmedo,
en la insaciable oscuridad de unos labios
agotados de ser mi arena, cansados de esperar
que toda orilla quede en nosotros.
Siéntate, así, a mi lado,
ahora que no hay nada aquí,
siéntate y olvida el tiempo:
hace frío pero no nos importa.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Cartas a un joven español (de 143 años), por Tito Paco

Querido Santiago:

quería dedicarte algunas líneas ahora que la nuestra, esta patria, una grande y libre, parece desvertebrada y alicaída, pero antes, querido Santiago, me gustaría felicitarte por cumplir tus 143 años en pleno uso de tus facultades mentales, suscribiendo totalmente aquellas palabras en las que decías que la mujer debía estar en casa, fregando. Aunque creo que te equivocas en ciertas cosas, ya que también deberían estar limpiando el polvo, cocinando, barriendo y fregando. Así debería ser siempre. Así concebimos a la mujer moderna.
Y sé que han sido tiempos difíciles, un año para olvidar completamente en sus primeras fechas , en las que mi vuelta a este mundo me trajo confusión, absurdas teorías anarquistas a mi cuerpo de cani nuevamente reconstruido pero ver la luz fue fácil; bastó ver cuatro escenas de, valga la redundancia, Escenas de matrimonio para volvera captar el espíritu patrio, que nos hizo ser, hace años, una grande y libre. Y todo ha vuelto a la normalidad.
Querido Santiago:
¿crees que los divorcios express hacen más felices a los seres humanos? A los demás no sé; a mí sí, pero no se lo contemos a nadie ahora que debemos velar por los olvidades valores de nuestra gran patria. Me gustaría, asimismo, desearte un nuevo año en el que todo nacionalismo desaparezca de la faz de la tierra, todos excepto el nuestro, oh, nosotros que hemos sido iluminados con la gracia de Dios. Y maldita sea la gracia escuchar cosas como: Sin Dios ni patria, vergonzosas palabras que surgen de labios impuros que sólo han traído el mal a esta nuestra tierra.
Querido Santiago...
Nota del editor: la carta nunca llegó a buen puerto ya que Santiago, ese joven español, murió a la edad de 143 años en un ataque mortal de acné, esos hilillos que acabaron por ahogar toda muestra de juventud bien entendida en un hombre que lo había dado todo por su país durante más de 13o años, amén.

Train´s girl blues

Suenan los primeros acordes de Suzanne, en la voz, siempre profunda, de Leonard Cohen, en mis aceras. Pasa el tiempo y no sabemos verlo. Había una vez un chico, tímido y solitario, en otras palabras, un cobarde, que nunca supo acercarse a la chica del tren; y fueron muchas las estaciones en las que pudieron tomar un café. El café, chica del tren, el café se sigue tomando solo, ahora que ya no comparten ni siquiera el mismo trayecto, y a él, en algunas ocasiones, le habría encantado viajar contigo pero nunca encontró el momento para acercarse a ti, sentarse al lado y, absorta como estabas en tus calles, con la música en tus dedos, haberte hablado, un hola, cómo estás, preciosa llegas, habría sido suficiente. Y añadir, después, déjame escuchar tu música, estar en tus letras. Habría sido suficiente. Pero fiel a sí mismo, el chico tímido y solitario nunca supo levantarse, decirte hola, preciosa llegas.
Pero el chico nunca supo levantarse. Aunque él te viera caminar, bonitas piernas, hacia tu lugar de trabajo. Era, digámoslo así, pisar la misma orilla para bañarse en olas diferentes. Tan cerca, tan lejos, así era el viaje. Y al chico, callado, se le hacía radiante la mañana si la chica del tren estaba en ella. Así fue todo, duró unos meses, después la chica del tren se hizo presencia, aunque el chico, solitario, tenía ya otro mundo que habitar, un mundo que todavía no domina. Ahora, algunas tardes de nostalgia, él recuerda a la chica del tren, de pelo breve y belleza discreta, y una sonrisa ilumina su cara. Y a veces piensa: gracias por estar ahí, aunque no lo sepas.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Carta a los Reyes

Queridos reyes magos:
olvidad por un momento que soy republicano y escuchad; sólo os pido un poco de atención.
Para el año que se acerca quiero dormir en una cama y no hacerlo solo.
Atentamente,
alguien que pasaba por aquí.
Queridos reyes, lo olvidaba:
no tiene por qué ser una cama,
he dicho, así que dormir en cualquier sitio,
si no lo hacemos solos, estaría bien,
mucho mejor si es con un poco de calorcito.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Cuento navideño III: cómo Peter Pan perdió la inocencia

Ahora que algunos niños asaltan con fiereza todo centro comercial a la caza y captura de algún juego con el que engañar a sus vidas, que pocos creen ya en cuentos de hadas, es difícil conservar ciertos mitos. Es más, algunos niños se hacen adolescentes radicales y se dedican, hermosas postales navideñas, a quemar las fotos de los reyes, Magos, hay que decirlo; afirman que ya no queda tiempo para nada que no sea quedarse en casa y comtemplar la vida desde dentro. Campanilla intentó sobrevivir a todo esto, pero le fue imposible: ahora camina de noche, insomne, con la esperanza de que alguna sonrisa infantil le devuelva un poco de vida. No es posible por ahora: sólo sonríen a las madres si estas les han comprado el regalo apetecido. Y el Capitán Garfio parece ahora un ángel que siente vergüenza de sí mismo; cuanto puede hacer hoy es observar el mal en las ilusiones rotas de niños que no creen en su futuro e intentan impedir cualquier atisbo de presente. Pasa sus días en algún bar, hablando de tiempos mejores, aquellos en los que los malos sólo perdían una mano por culpa de un cocodrilo que había devorado un reloj. Hoy, se escucha, en el bar, hoy en día podríamos perder nuestro mundo si alguien supiera a dónde nos dirigimos. No le van mejor las cosas a Peter Pan, cansado de que Wendy se haya cansado de su actitud pueril, de su apatía, de que siga siendo, a estas alturas, el niño de la casa. Peter, le dice, volar está bien, si sabemos dónde pisar y tú, cariño, hace tiempo que no sabes dónde tienes la cabeza. Y qué, se dice Peter Pan, y qué. Wendy ha preferido compañías más reales, hombres más pragmáticos. Así se lo dijo y, desde entonces, nadie parece saber de él. NO vuelvas, le dijo, no vuelvas a Nunca Jamás. Y la orilla de cualquier playa desierta de este mundo contempla su soledad.

martes, 25 de diciembre de 2007

Cuento navideño II: cómo conocí a la chica del tren

Érase una ciudad imaginaria del sur de España, de nombre, es un decir, Dos Hermanas, en la que las noches de invierno son largas y las noches de verano, si mal no recuerdo, son más cortas, largos los días y el sol. Es invierno ahora, Nochebuena concretamente y anda uno relajado después de un interminable trimestre en el que la falta de rodaje ha quedado patente en su nuevo trabajo (ya lo decía Nietzsche, ¿o era el Fary?: lo que no te mata, te hará más fuerte) de profesor, maestro para los alumnos. Ya lo decíamos: se merece ese descanso. Y decide, sus amigos lo han convencido, dar una vuelta por una ciudad de la que empieza a olvidar tantas cosas -seamos sinceros, tampoco es que antes recordara muchas cosas- de forma que se acerca a uno de los pocos bares que le gustan de este lugar en el mundo al que tiende, en ocasiones, a llamar hogar. Ron brugal con coca cola, por favor, la vida lo merece. Y el tiempo pasa. Allí está él, entre gente interesante, pensando: incluso aquí, en estas calles, en esta ciudad hay gente que merece muy mucho la pena. Y el tiempo pasa, también los vasos de ron brugal. Y también está allí, preciosa, inmensamente atractiva, la chica del tren, una absoluta belleza discreta. Acaso no resalte en un primer momento, puede decir alguien, pero está claro que, poco a poco, se irá apropiando de la sala, conquistando todo rincón. Toda una belleza discreta. Y allí está él, con sus amigos, y ese eterno vaso de ron Brugal, dudando de que el vaso que tiene en la mano sea el primero. No, está claro que no es el primero, como lo demuestran sus ganas de ir al servicio. Un lugar poco propicio para cualquier tipo de diálogo pero allí, en la puerta del servicio para chicas, está ella, radiante, como siempre que él la ha visto. De fondo, la banda sonora de los años 80. Y ella le dice: creo que tu baño está ocupado, el mío también. Si no recuerda mal, este fue el diálogo. Bonita forma de empezar una conversación, ¿a qué sí? Sinceramente, si esto no es romanticismo, no sé que lo será. Romanticismo en estado puro, debería añadir. Y así se fue, tal como había venido. Es obvio que el autor de esta pequeña historia olvida detalles nimios, sin importancia, por ejemplo, el hecho de que ella estuviera acompañada, de que el alcohol haya hecho olvidar al protagonista de estas líneas cómo logró saber que se llamaba Susana si ni siquiera fueron presentados pero, bueno, esa es la razón de que estas líneas sean una historia, claro. Fue poco, pero fue algo. Ya lo decía Confucio (¿o era Woody Allen?): todo largo viaje comienza con un primer paso. Y ese primer paso fueron unas pocas palabras con la chica del tren, esa belleza discreta, que se fue como había llegado: caminando, lo que son las cosas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Cuento navideño

Cansado de que el maldito cambio climático haya hecho que la nieve del Polo, de cualquiera de los dos, esté desapareciendo, Santa Claus, conocido en otros lugares como Papá Noel, llevándose consigo -el cambio climático, se entiende- kilómetros y kilómetros de zonas vírgenes, él -Santa Claus, se entiende- decide, por su propio bien, que ya es hora de cambiar de horizontes, de ver otros paisajes, de que sea otro el que le dé una nueva perspectiva a un trabajo que ya le cansa. Tiene claro entonces que lo mejor es tomarse un año sabático, descansar de los demás y de sí mismo, convertirse en alguien totalmente anónimo e irse al sur, solo, para saber que se siente en otro mundo. Emprende la huida a ninguna parte y se hace, no podía ser de otra forma, cocinero de un chiringuito en una de las magníficas playas de Cádiz, siendo considerado, en apenas unos meses, uno de los mejores especialistas del gremio. Las palabras exactas son: un regalo para nuestras cocinas, un don para todos los paladares. Abatido, piensa, ni aquí, a miles de kilómetros de mi hogar, puedo librarme de mi destino, de forma que, días después, vuelve a su espacio natal, más triste si cabe, pensando: nunca debí irme. Al volver, se encuentra a un joven Santa, repleto de idesa novedosas, que ha convertido su hogar en un parque temático para empresarios con escrúpulos, que visitan todas las instalaciones en trineos, y dejan algún dinero en caja para que los niños más pobres puedan recibir, en las próximas navidades, algún que otro regalo. Exiliado de su propio mundo, Santa Claus, el anterior, se entiende, dedica ahora sus días a contemplar cómo la nieve sigue, lamentablemente, desapareciendo, mientras piensa: nunca debí irme, nunca...

domingo, 23 de diciembre de 2007

La ventana indiscreta

Otra noche de diciembre, piensa el poeta, sin sexo, sin un cuerpo que se arrime a mis brazos para sentir cómo los broches me arañan el corazón. Su vecina, más mundana, piensa, las tres de la mañana, las puñeteras tres de la mañana y ni un gramo de café en la casa que me mantenga despierta esta noche (se deja a la imaginación del lector las causas de la necesidad de permanecer en vela de la vecina) Y si le pido un poco, añade, a mi vecino, se me quedará mirando sin saber si soy una de sus fantasías de duermevela o una de las musas que lo han llevado al insomnio. Lo peor, culmina, es que no habrá café en toda esta noche.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Cuentos populares II

Si alguna vez te acercas a mi casa, gato, deja las botas fuera. Estoy harta, dijo la gatita, de que la suciedad de tus huellas se vea a la legua. Un gigante, a lo lejos, decidió no acercarse a ellos, acostumbrado como estaba a que la astucia del felino lo acabara derrotando.

domingo, 16 de diciembre de 2007

17 de diciembre

Es mi cumpleaños, no me esperéis por aquí.
Hasta luego.

Instrucciones para empezar otras historias diferentes

Se coge a una chica que viene de una cena de Navidad, y se siente extraña porque todos piensan que es distinta de lo que realmente es, una chica cuya palabra, en estos días, es perturbación. Hay ya tantas sombras. Y se coge a un chico cuyos últimos meses están siendo difíciles, demasiado difíciles, en un contexto tan conflictivo como el de un instituto. La chica, que ha pensado varias veces en llamarlo en estos días, algunos días ha estado incluso a punto de marcar el teléfono, no se decide. Otra historia, ¿para qué? Pero todo es fácil, no se necesitan aplausos, se ncecesita levantarse, animarse un poco, marcar unos números que no conoces aunque los hayas visto mucho en estos días y hablar con una voz que apenas conoces pero que podría decirte muchas cosas.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Postdata

Estimado Jaime,
cuánta razón tenías, al decirnos: envejecer, morir
es el único argumento de la obra.
Olvidaste, sin embargo, expresar
que, para sobrevivir, cuando todavía éramos jóvenes,
necesario era ser un payaso, buscar sonrisas cómplices.
Aunque ninguno de nosotros oyó en su dramática

actuación un solo aplauso.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Cuentos populares I

Llevaba más de quince años esperando a su príncipe, besando a cuanta rana se encontraba a su camino, por si esta era la oportunidad perdida, pero todavía no había ocurrido milagro alguno: las ranas seguían siendo ranas, el parque no se convertía en palacio, los charcos no eran ningún estanque. Se miró al espejo y dijo, cuánta tontería y se fue a pasear dejando a su lado una rana que la miraba marcharse con unos ojos inmensamente melancólicos.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Nada que hacer

Si alguna vez venís a visitarme, les dijo ella, dejad las máscaras en casa; no hay enemigos a este lado de la carretera, sólo una brisa suave que invita a sentarse bajo las ramas de un árbol, beberse alguna copa e imaginarse siempre así. Unas semanas después todos se acercaron a su hogar y la mayoría dejó las máscaras en casa. Sólo uno, que no había escuchado tan sabio consejo, se llevó su disfraz consigo. Lo encontraron a la mañana siguiente, un cadáver ya irreconocible. Los otros disfrutaban de un paisaje espectacular.

viernes, 7 de diciembre de 2007

El otro

Hino se fue a Japón y escribió del estremecimiento humano y sus secuelas. Al principio lo intentó con haikus pero fue incapaz así que decidió acercarse al mundo del manga, esa forma de cómic oriental tan conocido. Y contó la enfermedad de Zoroku y otras sombras extrañas, no deseadas. La maldad humana en todos los ámbitos. Horrible, horrible, horrible.Los demás tuvieron que cerrar los libros y apagar los ojos.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Ecos

Busca, le dijeron, tu voz en otras voces. Intenta encontrar una máscara apropiada para ti. Y, sobre todo, no dejes, si vas al bosque, que las ramas de los árboles te oculten el camino a tu casas, los pasos que te han de llevar a encontrarte contigo mismo. Y con alguien más, si no estás solo. Así fue como decidió salir del rincón en el que se había ocultado durante semanas.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Juegos de palabras

Sale el sol por la mañana, por la mañana sale el sol. Hay almas enfermas en la casa, y no, no quieren levantarse de la cama. Sin embargo, han de saber que el día sigue, sigue, a veces incluso en calma, si nadie nos ha dicho, no, no hay forma de encontrar una sala en cualquier rincón donde nos curen las tristezas, tristezas y nostalgias. Sale el sol por la mañana, por la mañana sale el sol, y nosotros seguimos buscando un sí aunque no, no haya nadie que nos diga: salgan, la vida nos espera, ahora que todavía es el alba, el alba el que nos ha dejado estar salir de estas sábanas en las que hemos vivido, hay que salir, hay que ver el dolor, comprender que toda moneda tiene, sí, en todas las monedas hay, sí, hay que decirlo, hay dos caras.

domingo, 2 de diciembre de 2007

I´m on fire III

Estimada Marta:
mis oídos todavía esperan tu voz, también mis ojos. Mis labios esperan tus palabras, te espera mi boca. Quiero, nada de esto lo has hecho aún que llegues a mi garganta y te arraigues en mis venas para que mis dedos escriban la delgada línea en la que tus muslos se diluyen en un horizonte irremediablemente visitado. Qué más da. Difuminados ya tus muslos, nubes oscuras, será el descanso un sitio en el que penetrar la vida, en el que palpar instintos, en el que dejarnos ser otros, animales sin más ánimo que el de acabar devorados por un universo que no deja de asombrarnos. Así, será, claro, si tú lo quieres, buscándote como llevo algún tiempo ya.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Aniversario

Dijeron, todo era en blanco y negro y un rictus de seriedad se había apoderado de la gente, Franco ha muerto. Todo parecía distinto a partir de entonces. Surgió el color, aparecieron los escotes, la necesidad de pensar por uno mismo, el destape y otras de formas de vida espiritual desconocidas hasta entonces. Algunos, más de treinta años han pasado, todavía intentan encontrarse. Otros, sencillamente, se acercan a la tumba de quien ya no está y piden a los cielos que alguien traiga de vuelta a quien hizo de esta tierra una grande y libre, como quien espera el autobús un domingo de feria. Los demás, simplemente, disfrutamos de un fin de semana tan necesario como tranquilo.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Striptease

Desnúdate un poco más, sólo para mí y para todo aquel que quiera saber de ti. Ya dijimos que los celos no conducían a nada. Tu cuerpo así, sin más, es un regalo inesperado y las horas se detendrán si todo continúa de esta forma. Perdidos una vez más, al amparo de unas caricias que me harán buscarte durante semanas sólo por saber si tu cuerpo seguirá siendo, prolonguemos cuanto podamos el mar, mi casa.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Alter ego

Me he quedado en tu casa algunos días sin saber de ti y no lo he pasado nada mal. Hemos estado jugando a cuanto se nos ha ocurrido y. en tardes de cansancio, hemos visto pasar las nubes con tranquilidad. Hicimos algunas cosas más pero prometí que no se las contaría a nadie. Así llegué a comprenderte, así llegué a comprenderme.

martes, 27 de noviembre de 2007

Cosas que pasan

Búscame en la calle, a la hora que quieras. Estaré donde menos los esperes, ya sea cansado, dormido o esperando cualquier cosa, aunque no sea la esperada. Lo dijeron alguna vez: las cosas nunca salen como se proyectaron, afortunadamente. Así que, alguna vez, podremos encontrarnos mientras contemplamos alguna casa en la que nunca viviremos.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Relatos hiperbreves XXV

Sale el sol y existe el silencio. Ya sé que es otra vida pero me encantaría que fuera mía.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Anónimo

Salí a un bar a tomar una copa, a intercambiar unas palabras, a que me dedicaran alguna sonrisa. Salí a la calle buscando un poco de calor, un hola, mi amor, a tiempo llegas. Y no hubo manera: no supe encontrar a nadie. Estaba solo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Relatos hiperbreves XXIV

Ella dijo: aunque suene a tópico, es cierto, la belleza está en el interior, no lo dudes. Y él no tardó en darle la razón: fue quitarle la ropa y comprender que la belleza no está, nunca, en la ropa que cubre toda ropa, sino en el cuerpo que se descubre en todo vestido.

Así

Oh, amor, dónde estás en estos días en que te necesito al menos en tus formas más elementales, esa que los impúdicos se dan en llamar sexo, ahora que las noches solitarias son más solitarias aun y el tiempo parece anclado en la melancolía. Mi cuerpo me echa de menos pero yo sólo tengo tiempo para cosas que ocupan mi cabeza.

viernes, 9 de noviembre de 2007

I´m on fire II

Llevo semanas esperando a que te acerques, semanas en que el deseo no hace sino crecer. Te espero: ven a mí, atada, dispuesta a todos mis caprichos. Que las luces de esta habitación nos dejen ver sólo las siluetas de cada uno. Vivamos en sombras, esclavos hoy de un apetito en que consumirnos. Así deberías seguir, barro en mis manos; deja, ahora que tus manos no pueden, que las mías sean parte de ti, deja que tus pechos se pierdan en mi cuerpo y que la cama no sea más que un naufragio de gemidos sin fin, un dibujo desdibujado de dos cuerpos que han perdido su humanidad ahora que sólo queda un suspiro profundo en el que los dos nos hemos perdido, en paz ya con todas las calles que no hemos visitado esta noche.

martes, 6 de noviembre de 2007

Parábola

Hizo Dios el hombre a su imagen y semejanza, y no encontró material más adecuado que el barro. Así nos va desde entonces: sumergidos todavía en el lodo.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Dos Hermanas-Sevilla: la chica del tren

Hay cuerpos que te esperan con una sonrisa entre los labios, bocas con las que compartes un instante feliz; gestos cómplices que te devuelven un poco de esperanza. Hay gente que ves poco en estos días, cada vez menos y a la que sorprendes devolviéndote un poco de alegría. Volví a ver, fueron algunos momentos, a la chica del tren en mi ciudad, ayer, y pensé que era un poco triste no volver a verla cada mañana; me di cuenta, entonces, de todas las cosas a las que he tenido que decir adiós.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Un día

Hino mira al blog y, después de mucho tiempo, encuentra pocas cosas suyas. Ya no hay paredes con las que construir una casa porque la casa es la vida. Y en la ciudad hay calles que necesitan ser visitadas. Es agradable, piensa, escribir textos como I'm on fire pero sería mucho mejor decirlas al oído, en una habitación para dos, a la luz de unas velas que nunca nunca agoten la noche. Sería genial volver a las aceras y encontrar a gente hablando con nosotros. La vida, pasa, y a veces lo olvidamos. La vida pasa y algunos necesitan encontrarla. Volveré por aquí pero será de cuando en cuando. Sed felices. Os echaré de menos.

domingo, 28 de octubre de 2007

Ficciones III

Cuánto echo de menos un abrazo, una caricia, un beso, digo. Descanso un rato y sigo caminando como si nada.

viernes, 26 de octubre de 2007

Monotonías

Romperá la vida los muros de esta ficción alguna vez y saldré a tu encuentro un día de lluvia en el que no lleves paraguas. Te lo ofreceré si tú me dedicas alguna frase, algún gesto amable, cinco minutos de dulzura. Y otros cinco minutos. Y otros cinco minutos.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Tablón de anuncios XIX

Delicadeza, te echo de menos. Dónde estás en días tan difíciles como éstos, en los que la vulgaridad se ha apoderado de cuantos rincones habito. Deja alguna vez el rastro de tus alas en mis manos para recordar que la belleza todavía existe. Y aunque sobreviviera sin ti sé que nada sería lo mismo.

sábado, 20 de octubre de 2007

Muerte entre las flores

Érase un pequeño árbol en mitad de un parque al que la gente acudía a estudiar, gente que, de cuando en cuando, pensaba, creíamos nosotros. Érase una Casa de la Cultura en la que personas de todas las edades acudían a aprender, imaginábamos nosotros. Hubo un día en que decidieron talar el árbol, pero talar significó arrancar las raíces, segar un poco de vida, enterrarlo en alquitrán. Sin embargo, estas personas decidieron, no podía ser de otro modo, no callarse y el comentario se extendió felizmente entre todos: qué bien, por fin tenemos un sitio donde aparcar. Eso fue todo.

viernes, 19 de octubre de 2007

RUMORES

Hoy tenemos artista invitado porque el autor de este blog sigue agotado. Cuánta razón tienes, Gus. Y recuerda que vales mucho:

Éste es el título de una película que transmite un mensaje claro y transparente: a veces, las palabras pueden envenenarse de tal forma que crean heridas que no se cerrarán jamás.

Un simple juego en principio, una broma de mal gusto sin, se dicen, consecuencias, llega a convertirse en un rumor que cobra vida gracias a la presta colaboración de una abultada cadena de agentes, cómplices ávidos de esta comidilla que se encargan de alimentar alegremente el rumor puesto en circulación por un don nadie.

A nadie le pasa por alto que esta antigua práctica – arraigado y anquilosado vicio de generaciones y generaciones - es el modus operandi de los medios de comunicación. No nos engañemos, la información se ha convertido en espectáculo llegándose en muchos casos a confundir. Pero ¿Qué concepto existe en el mundo de lo que es serio y lo que es una nimiedad? ¿Dónde ha quedado el rigor, el sentido común, la capacidad de reflexionar y juzgar con criterio? No sé cómo hemos podido llegar al extremo de dar por cierto todo aquello que se dice sin verificarlo. Comamos sin pensar, ¡buen provecho!

La mentira repetida mil veces se convierte en verdad, pero en una verdad asumida por necios, no nos equivoquemos, que no nos vuelvan a confundir, milongas para otros.

Rumores que matan no es más que un fiel reflejo de lo que vivimos día a día: infamias, calumnias, difamaciones, injurias... porque es gratis, porque divierte, porque no podemos vivir sin esa carroña. Da lo mismo el nivel social, económico, el sexo, la edad…

Los rumores, los mal llamados "cotilleos", eso que se cuenta de alguien de forma frívola son el pan nuestro de cada día que tiene su destacado espacio en las cadenas de televisión, en las revistas y por supuesto en las charlas de patios de vecino.

¡Qué fácil es ser un elemento más de la cadena, un cómplice anónimo, una víctima de la pereza intelectual!

Sé que no se estila, pero por una vez merece la pena reflexionar sobre los consejos de Buda: Cree únicamente en lo que tú mismo has experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Soldadito

Para Gus
Imagen de la sociedad en la que vive, el soldadito de plomo busca entre la basura formas inapropiadas de distraer su aburrimiento. Imagen de esta sociedad, sale temprano, en las primeras horas de la mañana, a buscar objetos carentes de valor que él suele creer oro. No preguntes por mi cerebro, dice, lo he empeñado para comprarme esta baratija. Tristemente, no hay nada más.

Tanta belleza

No olvides, le dijo ella, que los fragmentos de una vida rota sirven para construir alguna ciudad en la que vivir durante años; no olvides, le repitió, que hay esquinas que nos vieron habitar un beso, algún saludo y un sinfín de minutos. Fueron muchas cosas y forman parte de ti. No lo olvides, le dijo, ahora que no nos veremos más.

martes, 16 de octubre de 2007

Primeros días del invierno

Algunas noches, en invierno, el viento arrecia y la gente cree escuchar una voz que hace suya, que la acompaña durante un tiempo. Todo, dicen, lo que no sea estar solo es bueno, todo lo que sea tener alguien cerca es suficiente. Otros todavía buscan esa voz.

domingo, 14 de octubre de 2007

Fantasmas

He vuelto al lugar del crimen y todo sigue igual. Todo sigue como hace años, exactamente igual. Nada ha cambiado; mi cadáver sigue en el suelo y la casa, desordenada como siempre. Y yo esperando, desde hace años, que mi cadáver se levante y me abra la puerta de una vez por todas.

viernes, 12 de octubre de 2007

Día de la patria de Manolito Palomares

Cada año, en esta fecha, es costumbre en la patria de Manolito Palomares, dedicar esfuerzos al sano ejercicio de demonizar todas las ideas que conlleven algún pensamiento. Suele decirse, por ejemplo, a los niños que la mejor educación es ver los documentales de la televisión pública, en los que grupos, numerosos, de personas, alzan las manos de forma sincrónica en un espectáculo rítmico que simula los rayos del sol. Con la camisa puesta pueden ir, ya que la desnudez no es sino el pecado en el que se purgan todos las sombras de un pasado en que pensar era una opción, qué vergüenza. Caminan por las calles y en los anuncios publicitarios se muestra a los telespectadores objetos tales como el abrillantador del espíritu nacional, tan útil para los fines de semana en la playa, para deleite de familia y amigos; también banderas con las que olvidar que somos humanos. Los libros han, casi, desaparecido en las hogueras y la gente sale a las calles para comentar los últimos cotilleos, que pueden contar cómo se ha visto a la bandera de la patria, de la mano de banderas anarquistas, por ejemplo, algo que no se ha de volver a repetir, se dicen. Ya lo decía Tito Paco, reencarnado ahora en un cani, cuando los valores antiquísimos de esta nación eran los suyos: Una, grande y libre, aguilucho, aguilucho. Que lo que la gracia de Dios ha unido, dice Manolito Palomares, no lo estropeen los hombres. Amén.

jueves, 11 de octubre de 2007

Súplica

Estoy cansado y el mundo está lejos. Hace frío y todavía no he aprendido a defenderme. Enséñame calles que me hagan salir de aquí; muéstrame rincones que me lleven a la vida. No me dejes aquí.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Escúchame entre el ruido II

Disfraza los gritos, susurros ya. Sería mejor así, escucharnos poco a poco y saber si tu voz me llega entre tantas paredes. Sería mejor así, recordar palabras que me emocionan ahora que han desaparecido. Ahora que te descubren otro mundo cuando las raíces fueron otras en su momento. Y no habrá nombres por ahora, sólo llamadas anónimas, sólo destellos de una vida en nuestras manos, de una noche que muere en las paredes. Una auténtica pena, dejar que el tiempo se consuma entre gritos. Escúchame, estoy cerca y no lo sabía; la vida llama y todo debería quedar entre tú y yo. Escúchame, alguna vez, y sabrás que tengo miedo en ocasiones y las calles parecen más oscuras entonces ahora que no hay nadie que pueda caminar conmigo. Escúchame, alguna vez, y sabrás que me calma tener el silencio entre mis manos. Y que la vida me emociona -tanta belleza duele- aunque sea este el mundo en que vivirla. Escúchame ahora que vivo entre cuatro paredes, no soy un héroe, y un café nos espera. Escúchame.

martes, 9 de octubre de 2007

Relatos hiperbreves XXIII

Fue terrible que te fueras un viernes por la noche sin lluvia, sin decir nada. Y que yo no lo descubriera hasta las primeras horas del sábado cuando sólo quedaban tus fantasmas. Cuanto puedo hacer es convivir con ellos cada noche aunque ninguno sepa decirme dónde estás.

lunes, 8 de octubre de 2007

Tablón de anuncios XVIII

Para Manolo Lay

Reza la publicidad: Dos Hermanas, una ciudad para vivir. Y no se equivoca. Dos Hermanas, una ciudad para vivir... en cualquier otra parte.

viernes, 5 de octubre de 2007

Tablón de anuncios XVII

Estoy agotado y son demasiadas cosas que hacer. No sé cuándo volveré. Aquí os dejo, si queréis, un enlace para llegar a otros sitios. Uno de los que escribe soy yo:
http://tebeosfera.blogspot.com/2007/10/bienvenido-al-mundo-de-miguel-brieva.html
Espero volver...

jueves, 4 de octubre de 2007

Escúchame entre el ruido

Hay obras en mi ciudad, otra vez. Pasan coches y las motos no dejan de pasar, una y otra vez. Será una noche larga y nadie podrá dormir. Los vecinos gritan, cansados de esperar una señal que no llega, que nunca llega. Y la gente que camina aúlla de dolor, sola como tantas cosas a mi lado. Será una noche larga, a través de tanto ruido, de tantas historias que no he sabido dejar atrás. Y te hablaré esta noche, como te he hablado tantas otras, esperando que sepas comprender los gestos que mi cuerpo te dedica. Es el ruido y no debería importarte. Son otra vez mis labios, perdidos si no te encuentran; son otra vez mis manos, haciendo signos en el aire para que sepas llegar a mí, a través de tanta confusión. Estaba solo y pasó el tiempo; mi boca dijo, no sé si la escuchaste, me habría encantado conocerte pero poco sé de ti. Escúchame entre el ruido y las noches serán más cortas, más apetitosa la vida, más fuerte el mundo. Escúchame.

martes, 2 de octubre de 2007

El show de Pimpinela

Siempre seré franco contigo, le dijo y ella se sintió feliz.
Y así fue: no pudo pronunciar una sola sílaba, sin su permiso, durante más de treinta años.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Diálogos animados de ayer y hoy presentan a:

Hernández y Fernández, pareja amantísima, en La Kurtura, esa desconocida
El diálogo que se reproduce a continuación es totalmente ficticio, así que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia (o no). Tampoco es que estemos escuchando a todo el mundo hablar porque a veces, sólo a veces, para qué mentir, tenemos cosas más importantes que hacer.
- Hernández, ¿por qué no salimos a tomar una tapita? Hace mucho tiempo que no me sacas.
- Fernández, te lo digo siempre. Vengo del trabajo reventado y, además, sé que me pones la comida precocinada.
- Ya, y yo no trabajo. Los niños, la casa... Eso, según tú, no es trabajar.
- Eso no es nada. Que, además, me ha dicho el maestro de lengua que los niños zuzpenden. Y no zé porque. Dime, dime.
- Bueno, quiero salir. ¿Nos vemos en la rotonda a las nueve y media?
- Sí, primero visito a mi madre y después nos vemos allí.
- Vale, cuando veas llegar el Ferrari rojo, déjalo pasar, que el mío es un Citroen.
- Tranqui, ya sabes que para mí son lo mismo. La gente es tan superficial...
- Sí, no tiene nada de kurtura. Por favor, si ni siquiera saben cuál es la capital de Albacete, por favor...
- ¿Albacete? Reijkavik, ¿no?
- Pos, claro, como se nos nota la kurtura. Desde lejó, vamos, desde lejó.
- Otra cosa, no, pero de cultura siempre teníamos en el frigo de casa. Los yogures ya cuando fuimos mayores.

De hipocresías varias VIII

- Papá, ¿quemar la foto del rey es delito?
- Ay, hijo mío, cuántas veces te lo he dicho. Sólo si quemas la casa.
- ¿La casa real?
- No, hijo mío, la casa real, no. La nuestra, que es la única que tenemos.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Made in Hollywood II

Era octubre pero no hacía demasiado frío, si Miguel no recuerda mal. El mundo estaba inquieto y el cine parecía la solución. Pasar dos horas de su vida frente a personajes que hacían que la pequeña porción de la tierra en la que vivía mereciera la pena. Era uno de esos cines viejos y descuidados, alejados del aseptimo de las odiosas multisalas, tan de moda ahora. Un cine que olía a cine y sabía a viejas soledades. Sólo había dos personas más en el cine, un hombre de cuarenta años con el que Miguel conversaba un poco cada vez que venía, por el placer de un diálogo fluido y una chica de unos veintinueve años, suponía, a la que veía por primera vez. Se apagaron las luces y Miguel sólo tuvo ojos para ella; algunas veces, sus miradas se encontraban y la película dejaba de tener importancia. Ellos eran los protagonistas y una parte de él, sentía, casi al final de la película, que ella necesitaba un desenlace después de tantos gestos cómplices; ella bostezó un poco, no le gustaba demasiado la película y decidió irse; pasó cerca de Miguel y rozó su hombro con sus dedos. Era el gesto adecuado para empezar una bonita noche pero no tuvo el valor. Ella lo miró una vez más antes de irse de la sala y él sólo pudo pensar: me habría encantado conocerte. En la pantalla, el protagonista, que acababa de besar a la mujer que amaba, se apartó de ella y le mostró a Miguel la más cínica de sus sonrisas. Perder, chico, es no intentarlo, le dijo. Sal a la calle y búscala; te esperará en algún sitio. Era un buen consejo, pensó Miguel, que no sabía que el protagonista perdería a su amada un poco después. Era un buen consejo así que salió a la calle y se puso a buscarla. Todavía -acaso ella duerma hoy feliz junto a alguien que nunca será él, alguien que le diga, cada día, al acostarse, buenas noches, dulce niña- la está buscando.

lunes, 24 de septiembre de 2007

I´m on fire

Acércate. La noche es joven y nosotros aún más. Despójate de todas las palabras que te han traído hasta aquí. Ya no sirven para nada. Desnúdate de todas las ropas con las que te disfrazas ante el mundo. No son nada ahora. Que sólo la noche nos proteja, que las sábanas sean nuestras calles y tú, esta noche, vengas a mí, desatada. Acerca tu cuerpo a contraluz, baila en mis dedos. La noche es joven; las ganas de ti, inmensas. A lo lejos, alguien grita; a lo lejos, alguien juega. No importa, poco importa ahora que la noche es nuestra, ahora que mi cuello necesita tus susurros. Olvida por un momento todo lo que te ha traído hasta aquí; solos, tú y yo, y algo más: la oscuridad de la noche nos devora ahora que somos uno y es nada lo demás. Acércate ahora que todo se reduce a tu cuerpo. Ahora que mis labios conquistan tus pechos. Que no quede territorio virgen en la batalla. Acércate más, todavía más. Desdibujemos nuestras líneas. Brillan tus ojos, es el deseo ya satisfecho; es el deseo no satisfecho. Que nunca nunca llegue el alba.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Top secret: Pitronki

Documento anexo: a la atención de Manolito Palomares
Después de las convulsiones producidas en esta nuestra patria, una, grande y libre por aquellos elementos subversivos más conocidos como hombres libro, es obvio que la pérdida de autoridad por parte del poder establecido hace que aparezcan una serie de problemas inesperados a la hora de volver a imponer los valores que han hecho de esta nuestra nación, una grande y libre, la más importante de cuantas hay al sur de Europa y el norte de África al menos. Como, señor, oh dueño absoluto de nuestras voluntades, paradigma de paz y serenidad en estas épocas difíciles, muchos de los que somos sus humiles siervos contábamos con la aparición de estas y otras contingencias, se llevó a cabo el plan del que usted, su inteligencia, y nuestros humildes cerebros habían dispuesto para esta clase de situaciones con, obviamente, su firma, que significaba la aprobación total de ese plan que recibió el nombre clave de Pitronki. En él se instaba, en primer lugar, al viaje de algunos de nuestros más prestigiosos científicos (hay que recordar que tenemos tres) a uno de nuestros más importantes aliados, USA, y a la observación del experimento científico que permitió la resurrección de Walt Disney , realizada por algunas de las mentes más preclaras norteamericanas, hecho que llevó, a posteriori, a este personaje a la presidencia de este magnífico país. Seis meses fue el plazo necesario para que algunos de nuestros científicos tuvieran el conocimiento preciso para repetir este proceso en esta nuestra patria, para realizar la resurrección, el regreso de nuestro más grande espíritu, Tito Paco, criogenizado en algunos de los pasillos más inhóspitos del palacio de la Zarzuela. La operación, huelga decirlo, se llevó a cabo con el éxito acostumbrado con el que se hace todo en nuestras manos. Asomó una sonrisa en nuestros rostros, signo inequívoco de que conceptos tan absurdos como la libertad de pensamiento, democracia, educación volverían a ser lo que siempre fueron: quimeras. Hay que pensar, sí, pero hay que pensar en el bien de esta nuestra patria, una grande y libre. El experimento fue un éxito pero, dolorosamente, sus consecuencias no. El sujeto, Tito Paco, para personas como usted y como yo, que amamos esta nuestra patria, una grande y libre, por encima de todas las cosas, por encima de todas las personas, volvió, no sabemos por qué, a la conflictiva edad de sus veinte años, no alcanzando nunca la madurez de unos cincuenta años que lo llevarían otra vez a ser nuestro líder espiritual. Con esos veinte años, temas como la forja del espíritu nacional le aburrían sobremanera, como puede deducirse de sus treinta bostezos en una de las conversaciones mantenidas sobre este aspecto; es más, en cuanto tuvo la oportunidad, se marchó sin más de estas cuatro paredes que un día hicieron de él uno de los políticos más grandes que han visto los siglos y jamás verán. Fue aún más doloroso ver las amistades que buscó una vez se halló fuera, jóvenes de su edad que, sin respeto alguno por la propiedad privada, se dedicaban a molestar a toda persona de bien, a destrozar todo el mobiliario público al grito inquietante de libertad es hacer lo que me da la gana. Sin embargo, señor Palomares, fue hiriente comprobar la degeneración moral del sujeto que creímos que nos traería la salvación moral otra vez el quince de marzo. Esa tarde tuvimos la certeza de que no quedaba rastro alguno de nuestro ínclito Tito Paco en el sujeto regresado a la vida; esa tarde, decíamos, el sujeto se acercó a dos secuaces de nuestra gran patria y sí, es indudable, los escupió al grito de Abajo la autoridad, mamones. No hay otra forma de decirlo: nuestro antaño ínclito líder se había convertido en un cani. Este nuestro Tito Paco, duele repetirlo, un cani. Presentándole el informe como usted sabe, señor, ayer a las quince horas, desechó, horas después de haberlo leído, con lágrimas en los ojos, yo estaba presente, la muerte en la hoguera, decidió usted, ejemplo de sencilla sabiduría su seguimiento continuo, esperando, imaginando, deseando que, en algún momento, el espíritu férreo de nuestro más grande líder se haga con las riendas de un niñato de veinte años que, de una o otra forma, debe conocer su herencia. Suyo siempre en esta nuestra patria, una grande y libre que, en el futuro, a pesar de hombres libro y convulsiones semejantes, volverá a ser lo que era.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Viajar sin billete

Él la hacía reír; ella lo hacía pensar. Recorrían estaciones donde el único billete posible era la imaginación, la posibilidad de hacer crecer mundos desconocidos en mundos vírgenes, muros en blancos que acababan manchados de vida. Algunas veces, ambos coincidían y el mundo era más pequeño entonces, casi una sonrisa. Hay noches en las que los dos, cansados de las calles que los ven caminar cada mañana, se sienten mejor al contemplar en paredes inesperados graffitis que, de alguna forma, parecen escritos para ellos. La belleza, dicen, está en tantas partes; sólo es necesario saber mirar. Y tanto uno como otra han aprendido a mirar cuando viajan en trenes en que lo más interesante es disfrutar siempre del viaje, de los pasajeros que forman parte de la línea que supone nuestro tiempo. Él, en ocasiones, la hacía reír; ella, encontraba palabras en sus dedos, lo hacía pensar; ambos viajaban sin billetes. Lamentablemente, viajaban en trenes diferentes.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Amore amore amore

Para Irene
A Javi no le convencen para nada las prisas de la vida moderna, esas que nos hacen ir a no sabemos dónde para no tenemos idea de qué; tampoco le gustan esas citas de hoy en día, por la noche, en que la chica se abalanza sobre los muslos prietos del hombre que ellas desean conquistar, aquellos cuya energía es absorbida en la primera cita hasta extremos inesperados. Ah, el amor, se dice, y recuerda cómo era el placer de las conquistas en los días en los que él también fue, no hace demasiado tiempo, la verdad, joven, cuando la vida florecía a su alrededor y las chicas, tan candorosas como dulces, se acercaban a él buscando la experiencia de aquel que ha vivido mucho, de aquel que ha visto tantas cosas. Un hombre de mundo, vamos, así lo conocían. Y entonces él recuerda con nostalgia, ah, la nostalgia, esa cosa con plumas que solemos confundir con el azúcar. E imagina una de sus tantas citas. Esa primera cita en la que ella, temerosa de que el hombre, atrevido él, le cogiera la mano, llevaba un libro para evitar cualquier tipo de contacto, pecaminoso, se comprende. Se sentaban en uno de los bancos del parque y ella, mientras él, disimuladamente, miraba los patos que parecían ahogarse en el estanque, leía fragmentos de libros puros y virtuosos, escritos por autores de la sensibilidad reconocida de un Antonio Gala, por ejemplo, acompañado en citas especiales, por las delicadas líneas de una Luxi, (ah, esas bellas líneas, celestiales, diría Beatriz, de Nuria asintagmática, esos últimos versos de Pedro hiponímico) verbigratia. Aquellos, se dice Javi, aquellos eran otros tiempos, y no estos, en los que la dejadez moral de chicos y chicas sin escrúpulos hace que las personas de bien crean que el amor cabe en una noche. Y una segunda cita, en la que la chica, casualmente, olvidaba el libro, para que la mano de uno y otra pudieran rozarse, con la sensibilidad propia de dos dedos que se saben unidos por primera vez; he olvidado el libro, quiero leer tu mano, decían, y tú sonreías mientras las chicas hacían manitas, cuando esta expresión era fiel a su pleno significado. Todo era dulce entonces, todo era delicado. El amor era un camino en que a un paso seguía a otro paso y la cama era el lugar en el que se leían poemas, a veces, de amor, cuando la noche era estrellada y la luna perseguía su fulgor entre luces varias. Todo era la vida entonces. Y una tercera cita, en que olvidados ya el candor de la primera cita, la dulzura irremediable de una segunda cita, la ilusión infantil de la espera, sólo existían dos cuerpos que no sabían el uno del otro ni siquiera sus nombres. Todo era distinto entonces porque todo era amor. Y, claro, éramos más jóvenes.

Héroes de papel

- Cuéntame tu vida, dijo ella, deseando escuchar el apasionante relato de las aventuras que lo habían hecho estar lejos durante los últimos años.
No hubo respuesta: él se quedó en blanco.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

El patito feo

Érase una vez un patito feo al que nadie quería. Algunos lo acusaban de haber traído mala suerte a su mundo, de haber arruinado sus vidas; otros decían que sus plumas eran escasas y su belleza nunca sería suficiente. El patito, que sabía de su fealdad, era incapaz de hacer nada que pudiera cambiar el signo de sus horas hasta que uno de sus allegados le hizo entender que el mundo interior, la esencia de cada cual no importa si uno sabe disfrazarse (todo es imagen, baby, todo es imagen). Comprendió entonces que debía darse a tareas humanitarias, a causas perdidas que le hicieran volver a ser querido, como lo fue una vez, pensaba él, hace mucho mucho tiempo. Así, recorrió el mundo, y tomó la máscara de toda causa noble por la que debería luchar; algunos seguían llamándolo dinero, otro euros, dólares los de más allá, capitalismo los menos. Sin embargo, no le importaba demasiado pues estaba en las casas de todos aquellos que lo necesitaban sólo para comprar un poco de mundo, y, es más, en las casas de aquellos que se llamaban ricos cuando tenían dinero adoptaba la delicada forma de un cisne de porcelana al que solían adorar en noches de luna llena.

martes, 18 de septiembre de 2007

La chica del tren

La primera vez que vio tu cara todo fue calma, armonía en todas las mañanas. Una belleza serena; una belleza discreta; la posibilidad de iluminar un pequeño andén, un breve viaje, las primeras horas de un día cansado. La elegancia de unos silencios no deseados, de un cabello corto y ondulado que descansa mientras escuchas música, ajena al mundo en el que habitas. Él, esa primera vez, como hoy, estaba leyendo, apartado del lugar en el que vive, en la luna, en babia, que sé yo. Son tantos los lugares y tan poco tiempo. Sevilla, Sicilia, Florencia, una belleza renacentista: tú. La vida pasa, transcurren los días, la gente camina; permanece el recuerdo de un cuerpo que camina junto a otro sin saber nada el uno del otro, sabiéndose conocidos. Y la sencilla sensación de que no hay más luz en estos días que aquélla que él encuentra en los andenes, aquélla que tú dejas caer en los labios, para suerte de aquellos que te conocen.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Intertextualidad V

Gustavo García Bordel, escritor y amigo, es un niño de muchos años al que le encanta su móvil, porque puede abrirse y cerrarse y, además le divierte, siempre, ver perder a la Barbie, más conocido como Guti, y sus Ken, más conocidos como los galácticos. Gustavo, decíamos, desarrolla en Confesiones de un personaje de ficción un breve diálogo entre el personaje principal, David, de sobra conocido por su habilidad para conocer mujeres pero incapaz de mantener relación alguna, de empezarla tampoco, y uno de sus mejores amigos, Antonio, llamado así por razones que no vienen a cuento ahora, diálogo que reproducimos a continuación:
"- David, eres un puto cobarde.
- Sí, me lo has dicho muchas veces, pero ahora, ¿a qué viene?
- Seamos sinceros. Creo que gustas a las mujeres.
- Sí, es posible.
- No, seamos sinceros. Yo sé, y lo peor, tú también, que gustas a las mujeres. Este mes has podido, no sé, conocer a varias, has tomado café, pero nada... No te ha llevado a ninguna parte. Y, joder, gustas a las mujeres.
- Sí, si tú lo dices, es posible que sí.
- Entonces, ¿qué te pasa? Ya quisiera yo.
- Ya lo sé, lo has repetido. Gusto a las mujeres y es una suerte; el problema, no sé, supongo, que yo no me gusto a mí.
Se hace un pequeño silencio, terriblemente melancólico y, al coger trenes diferentes, uno al norte, otro al sur se dicen hasta pronto, esperando ambos que algo cambiando, sabiendo que es difícil no ser los que somos. Y viajan en tren ensimismados. Sus casas quedan cerca, la vida a un paso."

sábado, 15 de septiembre de 2007

...

Si alguna vez, un día, vuelvo a verte,

habitará el mar todas las ventanas,

se mojarán mis pies en tus orillas,

vivirá siempre el sur en nuestra cama.

Si alguna vez, amor, volviera a verte,

tendría mi cuerpo tu apetito,

visitarían mis manos tus rincones,

serían placer todos los gemidos.

Si nunca más, amor, volviera a verte,

crecería dolor en las sonrisas

perderían color las azoteas,

serían sueño todas las mañanas,

una máscara absurda nuestra cama,

un silencio inútil estas líneas.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Escenas de una vida ajena I

A Marta le gusta soñarse despierta, pensarse dormida. Hay unas escaleras que le encantan: en su momento dieron al mar pero que ahora se quedan a medio camino. Marta era pequeña en invierno cuando hacía frio y se sentía perdida. Me iba a las escaleras, recuerda, escondidas tras el paseo y dejaba que el mar me salpicara. El mar mojaba su pelo castaño, con mechas rubias; no sé si era el agua, el frío o el viento, pero cuando volvía a casa, se dice, los problemas no habían desaparecido pero parecían mas pequeños, insignificantes, y sonríe. Marta tiene otros nombres pero nadie los conoce aunque le prometan arroz a la cubana, helados varios; prefiere que la llamen Marta por no perder la magia, porque no desaparezca Fantasía. Sus ojos son azules y el mar casi siempre está en ellos, el azul del mar y el verde de los árboles; hay música en sus oídos y voces que a veces no deberían estar pero no importa, ya no. Marta, que jugaba con una muñeca llamada Katie, fea y largirucha como la vida en ocasiones, es fuerte ahora, y se sabe fuerte. Algunas noches, si te acercas a su mundo, puedes escuchar hermosas canciones tarareadas en sus labios, y es fácil pensar entonces que la vida merece muy mucho la pena a pesar del mundo en que la vivimos.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Because the night

Desnuda la noche, llegaste a mí envuelta en sombras. Nunca supe nada de ti más que por tus palabras aunque siempre fui feliz bajo tus órdenes.

martes, 11 de septiembre de 2007

Tablón de anuncios XIV

Hoy hay baloncesto. Nos vemos.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Relatos hiperbreves XXIII

En la España de Manolito Palomares, para aquellos que traicionan los credos oficiales, para aquellos hombres-libro que recitan fragmentos de libros prohibidos, hay un destino peor que la muerte en la hoguerra y el destierro en Marina D´ors. Si el delito es grave, por ejemplo, el olvido voluntario de la lectura cotidiana de la prensa oficial, léase Marca (ya lo decía Tito Paco: pan y circo), los hombres-libro son condenados a la más dolorosa de las torturas: ser contertulios de Telecinco a lo que añaden, si el delito se repite, una condena aún más atroz: ser, en directo, el público de Aquí hay tomate.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Intertextualidad IV

Gustavo García Bordel, autor del libro Confesiones de un personaje de ficción y gran amigo, es muy dado también a sentencias de gran brillantes, de ironía fina y sarcasmos varios; como tal, ha publicado un pequeño libro, de apenas veinte páginas en la que suele dejarnos perlas de este calibre, perlas que, a menudo, se basan en la comparación entre dos realidades muy lejanas, método éste que recuerda a los surrealistas y a autores de la talla de Luis Cernuda, por subrayar alguno. Una de las sentencias que más sonrisas suele despertar es la siguiente:
"¿En qué se parece la selección española de fútbol a muchos de los estudiantes de la ESO?
En que ninguno de los dos ha hecho casi nunca nada, en que la mayoría de las veces no han obtenido ningún título pero, seamos sinceros, no es algo importante; ambos caminan con la cabeza muy alta. Ellos son así y el mundo, no lo olvidemos, los quiere."

jueves, 6 de septiembre de 2007

Buenas tardes, pereza III

He aquí el primer comentario que recibí exactamente un año, por otra parte, precioso. Perro que es uno; si no hay ganas de escribir, siempre nos puede ayudar alguien así que muchas gracias, chica. También podemos llamarlo publicidad nada encubierta ya que habla muy bien del blog. Si lo llamamos pereza, tampoco pasa nada. Cómo pasa el tiempo, parece que hace un año que lo escribió y, ah, es verdad, fue hace un año. Lo dicho: muchas gracias. Seguiremos por aquí.
Un beso dijo...

¡¡¡Que sepas que he tenido que crearme una cuenta en blogger para poder mandarte un beso!!!
Me encanta cutrelandia, el cafe de la unica calle y las peliculas en blanco y negro, solo espero poder seguir leyendote durante mucho tiempo.
Un beso
elbeso.blogsome.com

P.D: queridos lectores y, por supuesto, lectoras,
empezáis a preocuparme porque ya empezáis a escribir más y mejor que yo, así que, aquí, otra vez, gracias. Nos vemos en las calles.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Fábula de la princesa y el leñador

Érase una vez un leñador que buscaba a una princesa. Habían pasado ya dos años y tres meses desde la última vez, era otoño y temprano, que ambos se habían visto. Desde ese preciso instante, la única motivación de este leñador había sido, como contaba a toda aquella persona que quisiera escucharlo, había sido encontrar a la princesa con la que se encontró una mañana de otoño.
Su búsqueda le había llevado a los lugares más extraños, a reinos donde hombres y mujeres nunca se habían atrevido a penetrar antes. Había sobrevivido a criaturas sobrenaturales cuando muchos le daban por muerto sólo por volver a ver a la princesa con la que había coincidido hace tiempo. Había navegado por los mares más lejanos del sur, mientras un sol de cuarenta y cinco grados le quemaba su rostro. Pensar en la princesa le devolvía la cordura para continuar buscando: era, como hemos dicho, su único objetivo en esta vida.
Dos años y tres meses después, decíamos, alguien le habló de un reino más al sur, en el que había una princesa como la que él describía a toda persona que quisiera escucharle, una princesa de largos cabellos rubios, ojos verdes, piel pálida y manos suaves, de, añadía, no trabajar jamás. Le dijeron: más al sur hay una princesa como la que tú describes, pero vive en un castillo en el que todos los que la han buscado para proponerle matrimonio, príncipes de los más valientes lo han intentado y se perdieron en inmensos aposentos. Sólo, dijeron, encontraron sus cadáveres años después. Al leñador no le importaron demasiado estas palabras. Sentía que cada vez estaba más cerca y siguió caminando, muchos caballos habían muerto agotados en su viaje, hasta el castillo. Era, tenían razón, el castillo más inmenso que los ojos del leñador habían visto jamás, un castillo de puertas abiertas en el que muchos, antes que él, se habían perdido la razón buscando a la princesa.
También él se perdió innumerables veces, pero no le importó. Todo era cuestión de paciencia, cuestión de tiempo. No te rindas nunca, se dijo, has esperado más de dos años, queda poco. Y días después, tal vez semanas, encontró el aposento en que la princesa había pasado los últimos dos años de su vida sólo porque ella lo deseaba. Allí estaba, exactamente igual que hace dos años y tres meses, los mismos cabellos, los mismos ojos verdes, las mismas manos descansadas. Cerca de ella, había varias mujeres que trabajaban por ella, ofreciéndole un vaso de agua, comida si lo necesitaba, palabras si ella se encontraba triste.
- Hola, princesa, dijo el leñador, llevo más de dos años buscándote.
La princesa miró hacia él con total indeferencia pero una de las mujeres, morena de piel, de negros cabellos se estremeció al escuchar aquella voz, que creía totalmente olvidada.
- No te conozco, dijo ella, ¿nos hemos visto antes, plebeyo?
- Sí, princesa, nos vimos hace más de dos años.
- ¿Y todavía me recuerdas? Parece que lo que dicen los cronistas del reino es cierto: mi belleza me precede.
- Hace dos años, princesa, llegaste a mi casa, y me arrebataste cuanto tenía. Tú y los tuyos. Tus manos no podían trabajar, trabajarían entonces, así lo quisiste, las de miprometida. Se llamaba Ángeles y está aquí, contigo, ahora.
- Y seguirá conmigo. No puedo trabajar; mis manos no pueden realizar las funciones de una plebeya.
El leñador no pudo soportar estas palabras; lo único que le había mantenido con vida en estos años años era el odio hacia la princesa, la esperanza de volver a ver con vida a Ángeles. Degolló a la princesa en ese mismo momento, ante el terror repentino y la alegría posterior de las mujeres a las que la princesa había robado sus vidas durante años, durante lustros, durante décadas sólo por servir a una mujer de sangre azul. Se acercó a Ángeles y le dijo:
- Te he esperado todo este tiempo. Ahora otra vez la vida será nuestra.
- También yo, a veces, en noches sin luna, soñaba con volver a verte.
- Ahora, como dijimos entonces, podremos construir nuestro propio reino, con nuestras propias manos.
- Y allí seremos felices algunas veces. Y el pequeño reino que nos arrebataron hace años volverá a ser nuestra casa, con jardín y besos.
- Siempre será así. Te he esperado tanto tiempo. Deberíamos irnos. Una casa espera en nuestro pueblo.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Intertextualidad III

En otro de los párrafos de Confesiones de un personaje de ficción, de Gustavo, sí, hemos dicho Gustavo, García Bordel, el narrador nos hace saber de la incapacidad del personaje protagonista para relacionarse con personas del sexo opuesto, en este caso, mujeres. Nos dice el autor:
" Lourdes era una de las últimas conquistas de David, que solía empezar relaciones con la misma celeridad que luego las acababa; no había término medio: era, o terriblemente encantador o encantadoramente terrible. Le salvaba, ya lo hemos dicho, su encanto pero le fallaban, siempre, las formas, incluso las más sencillas. Una noche, Lourdes, le dijo, asustada por la intensidad con que David solía tomarse las cosas, le dijo:
- David, no quiero nada serio.
Un día después, David, que seguía al pie de la letra tantas conversaciones, siendo como era un enfermo del idioma, se presentó en la casa de Elena, disfrazado de payaso y se dedicó, ante la mirada atónita de Lourdes, a intentar hacerla reír, usando todos sus trucos: malabarismos de palabras, silencios al aire, flores de agua que no alcanzaban el corazón de su nueva conquista. Todo fue inútil: ella le dijo, adiós, la vida sigue, nos veremos alguna vez pero no volvieron a verse nunca más."

P.D: cerrado por Europeo de Baloncesto hasta próximo post.

jueves, 30 de agosto de 2007

Intertextualidad II

En otro de los pasajes del libro Confesiones de un personaje de ficción, de Gustavo García Bordel, encontramos, y seguiremos encontrando, mientras la inspiración del que escribe siga bajo mínimos, el siguiente párrafo, que hace referencia a las huellas que la vida puede dejar en nosotros, a principios y finales y, ante todo, a su forma de entender la vida; en este fragmento también juega un papel importante la madre del protagonista, auténtica voz de la sabiduria, entendida como sencillez, en estas líneas:
"Mamá, me voy a la vida, dijo David, y no sé si volveré. La madre, que lo conocía, desde que era un niño, podríamos añadir, le dice: vale, pero no olvides que hoy, para cenar, te haré una tortilla de atún. Para David la vida se resumía en una serie de pequeños placeres: dar un paseo por su ciudad hasta llegar al parque, disfrutar durante horas de la naturaleza y saludar a un señor mayor de Murcia que siempre estaba allí. Hacía poco que David había terminado una de las relaciones más intensas de su vida. El señor mayor de Murcia, al que nunca preguntó su nombre, le preguntaba: cuándo se terminó esa relación de la que me hablas. Tengo que pensarlo un momento, dijo David, veamos, si hoy es martes, hace... más de tres años. Creo que incluso soy virgen otra vez. El señor de Murcia hizo una mueca de disgusto, no sabía si David era lo suficientemente mayor para hablar de sexo, aunque suponía que sí. Entonces decidió contarle la historia de su vida. David, comenzó, mi historia comienza un jueves 28 de agosto, pero, bueno, mejor nos acercamos al momento en que yo creía que nunca me recuperaría de cuantas cosas pasaron en mi vida, al momento exacto en que creí que no podría volver a recuperarme. Ella, sabes, era una mujer porque, por entonces, otras opciones eran imposibles y nos dejamos un jueves de lluvia en el que ni ella ni yo llevábamos paraguas. Mi corazón estuvo apagado unos días pero meses después en otro día de jueves sin paraguas alguien se acercó a mí y me dijo: te vas a mojar, ponte debajo de mi paraguas. Y allí vivimos, más de tres años, al amparo de un paraguas al que le debimos tanto amor. Pero una noche de viernes con viento el paraguas se fue de nuestras manos y se acabó el amor. Así es la vida, paraguas que van y vienen, puertas que se abren y se cierran. Y pasaron otras cosas, pero mañana seguimos. David, mientras paseaba por el parque pensaba en lo que le había dicho el señor de Murcia y tenía claro que había que salir a la vida y, como le dijo a su madre, no sabía si volvería a casa. Sin embargo, llegó la noche y el hambre lo llevó otra vez a casa. Allí le esperaba la tortilla de atún, una llamada perdida de Amaya, y un sueño que lo llevaría al día de mañana, en el que, tal vez, se repitieran las mismas rutinas. Tal vez no".

martes, 28 de agosto de 2007

Intertextualidad

En la página 17 del capítulo 12 del libro, escrito por Gustavo García Bordel, Confesiones de un personaje de ficción, podemos encontrar las siguientes reflexiones, pronunciadas por el personaje protagonista, David, después de mantener una discusión, la noche anterior, con una de sus mejores amigas, Amaya, reflexiones que hacen referencia a las difíciles fronteras entre realidad y ficción, a los espejos que conlleva el ejercicio literario. Molesto con su amiga, entristecido por las confusiones a las que a veces nos llevan las palabras, escribe:
"Seamos sinceros: las palabras sin hechos sólo son literatura. Buena o mala, sólo literatura. Y deberíamos tenerlo claro: yo no te amo. Si yo te amara, no estaría aquí, en este mundo de ficción, en esta página en blanco, escribiéndote. Si te amara, yo te proclamaría reina de todas aquellas ciudades en las que he aprendido a aborrecer la monarquía; si te amara, yo, que no creo en la violencia, asaltaría tu casa, rasgaría tus ropas hasta conquistar cada parcela de tu cuerpo, para ser uno. Uno en calma con todas tus orillas. Si te amara, yo, que odio las películas con almíbar, dormiría a tu lado, sólo por verte sonreír cuando el final reúna a los amantes. Y escucharía canciones con azúcar sólo por tenerte entre mis brazos. Y volvería a conquistar tu cuerpo cada noche, a habitar tus arenas cada tarde, a despertar tus orillas cada día. Y no, nada sería literatura"

lunes, 27 de agosto de 2007

El eterno retorno

Queridos amigos:

he comprendido, al fin, que Nietzsche tenía razón. La prueba irrefutable de ello son las oposiciones, a las que nos presentamos una vez y otra vez. Una vez. Y otra vez. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra...

viernes, 24 de agosto de 2007

Buenas tardes, pereza II

Sigo desganaoatchissssssssssssssssssss. Además, salgo a la vida, que me va haciendo falta. Buen fin de semana.

jueves, 23 de agosto de 2007

Buenas tardes, pereza

...

miércoles, 22 de agosto de 2007

A veces tienes la absurda sensación de que, al llegar a este "papel en blanco" encontrarás a alguien antes que a ti, que habrá escrito ya lo que a tus dedos se le niega algunas veces. Parece imposible: este tipo de cosas, ya lo sabes, sólo le pasa a gente como Ana Rosa. A la gente como a ti le espera un mundo en blanco y el esfuerzo añadido de hacer crecer algunas raíces esperando que, algunas veces, den los frutos necesarios para que la gente siga buscando estas sombras.

martes, 21 de agosto de 2007

Exilios

Cansado de vivir en una ciudad donde lo único que iba quedando verde eran los campos de golf, decidió irse a la playa. No tuvo suerte: se encontró casas en la orilla, a Bisbal en los hilos musicales del chiringuito y, otra vez, campos de golf en las dunas. Se dijo: me largo a la montaña. Craso error: había pistas de esquí, escaleras para llegar a miradores desde los que contemplar los últimos milagros de la naturaleza y turistas que paseaban por los senderos como si fueran sus calles. Estaba harto; decidió buscar un pueblo perdido en mitad de la nada. Lo encontró al norte, muy al norte. Era feliz ya que allí apenas vivían unas treinta personas: había encontrado el paraíso. Dos años después, alguien decidió que era una zona fácilmente aprovechable y se convirtió (sólo necesitaron un lustro) en una megaciudad (mega que es grande y ciudad que es ciudad, diría alguien) y se le acabó la ilusión. De treinta habitantes se pasó a demasiados y él decidió refugiarse en mundos de ficción. Sin embargo, había gente sin escrúpulos que ya se había hecho con estos lugares: habían encerrado a los dragones en mazmorras que llamaban zoológicos y los héroes de antaño no eran más que guías turísticos que contaban sus hazañas entre los bostezos de unos turistas y mostraban la tristeza enjaulada de unos animales que habían sido libres tantas otras veces, en tantas otras fábulas.

viernes, 17 de agosto de 2007

Despedidas


Per la mia sorellina
Decir adiós es como viajar en tren. Hay un instante, breve, en que no sabes si eres tú o el mundo el que se está moviendo, y no sabes si el caos que existe al otro lado de los cristales son las horas que no te esperan, los minutos que se han ido ya. Entonces, todo decide ponerse en marcha otra vez y tú, lo quieras o no, viajas con ellos. Con todas las cosas que se han quedado atrás. Y alguna que te llevas contigo. Es como la línea de un texto que te cala: te gustaría quedarte en ella pero es imposible, el libro continúa. Aunque sea esa línea la que subrayes durante mucho tiempo.

lunes, 13 de agosto de 2007

Is that what you wanted?

Dijiste: no hay nada más triste que un corazón roto en una casa vacía. Y me dejaste solo. Sólo el eco de los cristales que caían pudo acallar tu voz.

viernes, 10 de agosto de 2007

Tablón de anuncios XIV

¿Estás viviendo?

jueves, 9 de agosto de 2007

Amor de filólogo

Se querían. Se conocieron hace años en un pub y se querían por entonces. Para él fue difícil acercarse a ella, decirle: eres preciosa, me gustaría que, alguna estuviéramos juntos. Ella sabía que él deseaba acercarse, decirle hola al menos y le desesperaba que él no tuviera el valor para hacerlo. Un día, todavía no saben si fue el alcohol, la belleza discreta, el deseo acrecentado él le dijo hola y ella no quiso decirle adiós. Y a un día siguió una noche, y así, como corresponde durante mucho tiempo. Ella quedó fascinada: él le hablaba de estrellas que se apagaban a su lado, de soles que crecían en sus zapatos, de raíces que surgían en sus manos. De cómo el tiempo carecía de alas si sus manos estaban en sus pies. Eran hermosas, palabras muy hermosas. Y, un día, ella le dijo: tienes un mundo interior tan intenso, deberías expresarlo, ámame, escríbeme una carta, nárrame días sin fin en tus días. Y así lo hizo. Una carta preciosa, pensó, hasta que contempló su final: te hecho de menos. No podía creerlo, tanta belleza arruinada ya. Tanto amor, y se fue en tan pocas líneas.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Sombras

Apagaste las luces de la casa y todos los rincones quedaron a oscuras: restos del día que habías compartido con tanta gente se apagaban ya. Se hizo un silencio tranquilo en todas las habitaciones y las camas todavían no estaban vivas para la noche, cercana ya. Todo estaba en sombras, aún, y las sombras eran yo.

martes, 7 de agosto de 2007

Sentencias I

Un momento de atención, por favor, ahora que Carlos, el olvidado filósofo de Cutrelandia, ha decidido, bienvenido sea, hacernos una visita. Escuchemos sus palabras, todo aquello que tiene que decir a la gente de la plaza en la que suele conservar con todo el mundo.
Recordad que, digan lo qu digan, lo que nos mata es la vida así que, al menos, disfrutémosla al máximo.

lunes, 6 de agosto de 2007

Dos Hermanas - Sevilla

Vuelvo a ti como quien acude a la lluvia en el sur. Sonríes y el mundo es otro: hay gotas que calan mis huesos y refrescan mi sonrisa, la brisa es alegre; breve el viaje. Te sientas, eres una más, desapareces. Como quien busca la lluvia en días de calor y no la encuentra, y hace que el viaje sea largo, todo invita a estar en otra parte, a visitar otros trenes.

viernes, 3 de agosto de 2007

Feliz cumpleaños

Hoy, gracias a Ivana, me he dado cuenta de que este blog lleva un año por aquí. Un añito, así que felicidades. En fin, señores y señoras, por fin puedo confesarlo: soy Ana Zorr..., huy, perdón, soy Ana Rosa disfrazada, toma ya... Si queda alguien por aquí, cosa que dudo (ah, el veranito) que se pase por aquí y nos felicite. Nos lo merecemos, ¿no?

martes, 31 de julio de 2007

De profundis

El sur quema ahora, pensaba él, que llevaba apenas horas en la ciudad. Quema y respirar es difícil, pero necesario, siempre, seguir respirando. Recuerda sus palabras: solamente en esta ciudad se puede descubrir magia encerrada en un adoquín, aunque ahora sea imposible tocar cualquier rincón de estas calles.

Hay cosas que no se olvidan: lo que daría yo por un vaso de agua.

domingo, 29 de julio de 2007

Ficciones II

Quiero amar, dijo el poeta, y ser amado. Se presentaron muchas mujeres, innumerables, pero sólo ofrecieron, se acercaba la noche, silencios equivocados, gestos erróneos, palabras de despedida; confusión en suma. Y ni un solo cuerpo desnudo a las puertas de su casa.

Variación

Llegó a casa y sólo encontró confusión, absurdo, la soledad de saber que no le esperaba nadie. Pensó, había un nudo en su estómago: vivir tiene estas cosas, haber amado y haber perdido, haber vivido y vivir para contarlo; habían amado, ahora lo sabía, tantos cuerpos como les habían sido permitidos, leído alguna página, escrito alguna línea, pero jamás en el mismo sitio, nunca en el mismo día.

jueves, 26 de julio de 2007

Tablón de anuncios XIII

Perdonen las molestias; estamos escribiendo.

martes, 24 de julio de 2007

Tablón de anuncios XII

Estamos cansados, terriblemente cansados, de decir adiós. El que quiera decir hola que se pase por aquí.
P.D: el que quiera la crónica del viaje a Sicilia que me la pida y se la envío. Es realidad así que no aparecerá en este blog que es ficción, pura ficción.

miércoles, 4 de julio de 2007

Tablón de anuncios XI

Este que suscribe y, a veces, escribe se va a Sicilia tres semanas. Nos vemos en agosto, celebramos el cumpleaños del blog (un añito el 3 de agosto) y escribiré un pequeño regalo para una chica que me lee desde el principio, cuyo cumpleaños también es en agosto, aunque no sepa el día. Espero que lo paséis muy bien. Gustavo, ya sé que te dije que escribiría algo allí pero creo que desapareceré del todo en esas semanas. Ya lo decía Homer: quiero vivir, Marge, quiero vivir. Así que hasta entonces.

lunes, 2 de julio de 2007

Una casa

Para... bueno, ella sabe para quién es...

Volvió a casa y ésta estaba habitada. Estaban siendo días agotadores, había tinta en sus dedos. Y las paredes inmaculadas de su casa se iban llenando de letras, de saludos, despedidas, de horas con sentido y minutos que se hacían pequeños. La vida mancha. Aunque a veces los trazos son hermosísimos. Hay habitaciones que cuentan una despedida; suelos que escriben una historia tenue en la voz de Marvin Gaye; una cocina que habla de comidas sin comidas; besos que saben a lágrimas en cualquier parte, palabras que no son más que ramas de unas raíces más profundas. Eres un gran amigo; te quiero mucho. Te echaré de menos, hermanito. Amigo, nos veremos pronto. La playa espera, el sol nos quema. El deseo inesperado de la gente que está pasando. Cantemos juntos la alegría de vivir, dicen las paredes, y pierden el blanco inmaculado que tenían cuando sólo eran historias. Porque la vida mancha. Hay muchas cosas más, pequeños pasillos de historias que están empezando, que todavía no han terminado. Puertas que se abren y se cierran. La alegría de todo lo que hemos vivido y la tristeza de que se nos haya ido tan pronto. La alegría de saber que todo directo es mucho mejor y la tristeza de reconocer que grabarlo es una forma de que se quede con nosotros. Y la certeza absoluta de que, digan lo que digan, la realidad es siempre más intensa, mucho más interesante, a pesar del dolor, de las lágrimas, de tristezas infinitas, que la ficción. Y la ficción no es más que una forma diferente de vivir todo aquello que acaba por formar parte de todos nosotros, no es más que el árbol que crece a la luz de unas raíces, inmensamente vivas, que han existido antes, que nos habitan para darle forma.

sábado, 30 de junio de 2007

Mi niña, por el Sr. Karaoke

Cuesta trabajo tener ánimos para bajar el mundo, dice Mafalda, recuerda mi niña, cada día. Le encantaría tener la fuerza necesaria para vivir pero todavía no sabe cómo. Está aprendiendo aunque algunas mañanas lo olvide. Ahora ha encontrado algunos árboles en los que cobijarse y sabe que sus raíces le pertenecerán siempre. Empezar, se dice si está desganada, siempre es difícil pero merece, en estos días lo ha comprendido, muy mucho la pena. Sus labios le piden quedarse en casa, tantísimas veces, pero sus piernas, aunque no le guste caminar, le están llevando a calles que nunca había visitado. Hay sol en ellas; otras personas, palabras que se lleva consigo, sonrisas que ya no recordaba. Hay un cielo azul y los gestos amables de la gente que nos enseña a vivir. Ahora ella, dulce y desprotegida, tiene un mundo en blanco en el que puede contar la magia que hay en los adoquines, a la que puede llamar Sevilla, si alguna vez lo desea. Y hay noches que viene y van. Se llama tiempo, se llaman despedidas. Mi niña, a partir de hoy, ya no es mi niña, porque está lejos y está viviendo y yo me siento feliz por ella aunque hay momentos en los que lloro y estoy triste, egoísta de mí. Pero no importa, ya no. Siempre será mi niña. Y la vida siempre son cosas, cosas que pasan.

jueves, 28 de junio de 2007

Relatos hiperbreves XXII

Era la casa en la que vivía un enorme papel en blanco. Una tarde se encontró con que no tenía nada que decir y salió a la calle. Descubrió la ciudad; se sintió desorientado. Había tinta en sus dedos, lluvia en sus zapatos, mujeres en las pupilas. Sonrió. Y era la vida.

martes, 26 de junio de 2007

Ayer, hoy y mañana

Paula, dijo él, como había dicho en tantas noches anteriores, como dirá en las tardes con ocaso que vendrán, me gustas porque todavía sonríes cuando el mundo duele.

lunes, 25 de junio de 2007

Tablón de anuncios X

Intento contactar con mi imaginación pero ésta está de vacaciones. Sicilia espera. En fin, si alguien tiene ideas brillantes, reflexiones acertadas y demás podrían acercarse a este blog y yo las haría mías. Lo llamaría plag.... homenaje, quiero decir, homenaje.

domingo, 24 de junio de 2007

Anécdotas verídicas de ayer y hoy II

Hay veces en las que, aunque no te conozco de nada, te echo inmensamente de menos.

sábado, 23 de junio de 2007

Just like in the movies XV

Divertido, piensa Alicia, ahora que trabaja en el único bar de este reino que algunos dan en llamar Cutrelandia. El mismo trabajo, se dice, y ríe; alguna vez tengo que ir al cine, uno de esos cines de verdad, no uno de esos horribles multicines en que las películas no son más que productos de mercado. Aquí hay semanas en que se convierten en verdaderos acontecimientos sociales y además, no suele fallar, todas las películas que se proyectan son en blanco y negro. Películas olvidadas por el tiempo que aquí vuelven a cobrar vida. Además, las cosas parecen mejorar: Ivana ha salido algunas veces de casa, se ha tomado algún café con ella, a su salud, y sabe que en algún momento, le ha susurrado Ivana al oído, no quiere hacerse ilusiones que luego le rompan el alma, Víctor volverá con ella. En algún momento. Es extraño, pero todavía, se dice Alicia, no he podido descansar un poco bajo el árbol que da sombra y entrega amor del que tanto hablan. Quiere hacerlo bien, estar bajo su sombra, durante horas si es posible, y sentirse protegida por sus ramas. Quiere hacerlo bien. También ha coincidido con Aurora y Antoin, que se han tomado alguna copa de vino con ellas, aunque no ha dejado de observar algo en las manos de Aurora. No sabe qué, un poco de miedo, tal vez. Ahora conoce toda su historia y es normal, cree, que haya un poco de desesperanza en sus dedos. Han pasado por tantas cosas, pero Antoin parece vivir ahora sólo para ella. No hay nadie más. La única mujer de un reino del que pudieron huir hace años. Un poco de desesperanza. También ha conocido a gente como Carlos, el filósofo del pueblo, con el que ha hablado de las diferencias entre hombres y mujeres, entre pueblos y ciudades. El tiempo vuela, piensa, y recuerda a David. Estas parecen ser las calles de todos aquellos que buscan una segunda oportunidad. Lo mejor de todo, ahora se da cuenta, es que conversar, aquí, supone, mirar a los ojos, que te miren, saber que hay unas manos que demuestran preocupaciones, alegría, dolor; hay en las miradas una dulzura invevitable que ella había olvidado. Aquí no hay móviles, las comunicaciones parecen ancladas en otro tiempo y, a pesar de los incovenientes de no poseer Internet, móviles y otras cosas, todo parece más sencillo. Más humano. Y todo el mundo tiene, con sus labios, con sus manos, con sus gestos, historias que contar. Hay tantas historias detrás. También ella tiene una historia, un bar en medio de la nada, y unos pecados de los que alguna vez le gustaría hablar pero hoy parece difícil. Está cansada y necesita, las llaves del bar ya son suyas, ir a casa, dormir un poco y pensar en todos aquellos que todavía no ha conocido pero espera encontrar en estas escasas calles de las que ya empieza, para bien, a formar parte. Sin embargo, hoy, ahora, le gustaría que alguien la tomara de su mano, la llevara a su casa y durmiera junto a ella sólo por no dormir sola una noche más. Una noche menos.

jueves, 21 de junio de 2007

Anécdotas verídicas de ayer y hoy

Soy un buen amigo. Soy tan buen amigo. Soy un buen amigo. Soy tan buen amigo. Soy un buen amigo. Soy tan buen amigo. Soy un buen amigo. Soy tan buen amigo. Soy un buen amigo. Soy tan buen amigo.
Dios, creo que voy a morir virgen otra vez. Y van...
P.S: la historia de tu vida, chico, la historia de mi vida.

miércoles, 20 de junio de 2007

De hipocresías varias VII

Buscaba en sus ojos un ápice de amor, un atisbo de deseo y creyó encontrar un brillo tenue. Se equivocaba. Tantas cosas habían muerto ya: de la luz, inmensa un tiempo, sólo quedaba su recuerdo.

De hipocresías varias VII

Y el lugar turístico más visitado en Europa es París... Disneyland, París. ¿Podría alguien repetirme, por favor, que los europeos son más inteligentes que los americanos?

lunes, 18 de junio de 2007

De hipocresías varias VII

Escribía para acostarse con mujeres
pero siempre acababa durmiendo solo.

sábado, 16 de junio de 2007

Just like in the movies XIV

Eran los primeros días de junio y todo el mundo había despertado excepto él. Carlos se acercaba otra vez a la plaza del pueblo para conversar con todo aquel que quisiera, Antoin y Aurora caminaban por las escasas calles de Cutrelandia y, a veces, se alejaban un poco del reino para reencontrarse. Aurora parecía absorta en ocasiones y Antoin creía saber el motivo. David seguía disfrutando de la tranquilidad de este lugar perdido en el tiempo con Ana. Cactus deseaba que tantas cosas pudieran suceder pero sólo pasaban las cosas que podían ser vividas. ¿Y Víctor? Todo el mundo había despertado excepto él. Ivana llevaba dos semanas sin salir de casa, sin disfrutar del sol que tantas tardes había acompañado a su piel; dos semanas en una habitación con el hombre con el que había compartido tantas palabras y en cuyos silencios habitaba, felizmente a menudo. Deseaba una señal, saber que era posible vivir en el mundo en el que había estado estos últimos meses pero, por ahora, parecía imposible. Víctor no respondía, se encontraba absorto en sus propias calles. Algunas veces, Ivana acercaba sus labios a los de Víctor y, sencillamente, los rozaba. A un lado y otro. Era algo que le apasionaba; Víctor siempre buscaba el borde de los labios en los que perderse antes de alcanzar su boca por completo y a él tanta ternura le parecía inmensamente erótica. Otras veces, Víctor se encontraba el pelo ondulado de Ivana en sus labios pero no le importaba lo más mínimo. La erótica de la ternura, le gustaba decir. Hoy, ella había rozado sus labios innumerables veces pero había sido inútil. Víctor no estaba y a ella se le escapaban algunas lágrimas. Silencio. Un silencio sepulcral. La erótica del poder, susurró ella entre sollozos, y no hubo respuesta. Víctor, le dijo, lo miraba fijamente, necesito que vuelvas. Y ambos sonrieron un poco. Ella sabía que no era nada, apenas una voz apagada entre el ruido. Víctor, dijo, escúchame entre el ruido. Entonces miró otra vez sus ojos y lo vio, había algo en ellos, un poco de vida, un poco de esperanza. Supo entonces que debía esperarlo cuanto tiempo hiciera falta. Y así lo hará.

jueves, 14 de junio de 2007

Tablón de anuncios IX

Yo estaba hambriento y tus muslos eran el mundo.

lunes, 11 de junio de 2007

Tablón de anuncios VIII

Disculpen las molestias; la vida nos reclama.

Ficciones

Creyó que su madre era Dios y descubrió que no hay luz que no se extinga.
Ahora hay miedo en los días y lágrimas en los ojos que intentan ser fuertes.

viernes, 8 de junio de 2007

Just like in the movies XIII

Hay mañanas que son estrellas que se apagan, susurra Ivana, días en que todo esfuerzo resulta baldío. Pausas de semanas en que nos gustaría estar en cualquier otra parte. Estoy aquí, Víctor, contigo, pero tú estás en otro lugar y todavía no he descubierto las llaves con las que volver a abrir a tu casa. Necesito que me acompañes pero no hay nada. Las luces son oscuras hoy y la vida no tiene sentido. No tengo fuerzas esta mañana, estoy desanimada, querría que tú fueras el fuerte, Víctor, otra vez. Me cuesta hacer cualquier cosa, beber el café que quiero compartir contigo pero sólo me responden tus labios. No hay nada más. Y todo es un vacío absoluto en el que no sé por qué estoy aquí, qué deb hacer. Nunca fui, ya lo sabes, demasiado fuerte. Y ahora, creo que lo sabes, el mundo transcurre a cámara lenta y yo ni siquiera sé si esta es mi película. Me gustaría que tus palabras estuvieran aquí, que me dijeras, como me has dicho tantas veces: sé fuerte, pero no sé llegar a ti. Y no dejo de culparme por no intentarlo con todas mis fuerzas, con toda mi energía. Y a veces en que me da por reír, y sonrío a todos los espejos, y acabo agotada. Dormir es difícil y a veces no consigo recordar tu nombre, olvido el mío. Y quiero, como siempre, que me des tu último bocado, pero ahora no logro comer; no tengo nadie a quien quitarle ese último trozo. Todo es gris, ahora, todo es negro. Y no hay puertas que me hagan salir de esta casa. Que se jodan los demás, aquellos que quieren que seas su rey. Vuelve por mí, sólo por mí. Tienes que hacerlo, tienes que decirme, fueron tantas veces: sé fuerte, sal a la calle, la vida merece la pena. Pero hoy todo es tristeza, la lentitud de todas las cosas que no van. Sé fuerte, la vida merece la pena, pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, te espero todavía, tus palabras no logran convencerme.

jueves, 7 de junio de 2007

Tablón de anuncios VII

La FAES (Fundación para el Análisis de Extraños Sucesos) presenta su gira de fenómenos extraordinarios de ayer y hoy, gira que le llevará por los diferentes lugares de esta nuestra tierra. Contarán con la inestimable colaboración de la Botella, capaz de diferenciar entre peras y manzanas y, además, ser socialmente social; de su amante bandido, Joselito, sé beber, conducir, y hablar ¿alguien lo duda? al mismo tiempo. También estará presente Espe, capaz de ganar un poco, sólo un poco, más de mil euros, y no llegar a fin de mes. Lo nunca visto: el dinero estaba y ya no está. Como estrella invitada, el hombre que tiene 154 años y todavía vive, el hombre que luchó por la libertad y era franco con su régimen, Manolito Palomares, paradigma del artista total, del hombre renacentista.
Agotadas ya las entradas para las primeras funciones, se ruega a los espectadores, que vengan con traja, chaqueta, pins, y a la hora de mostrar las entradas, lo hagan con la mano, derecha, naturalmente.

miércoles, 6 de junio de 2007

Just like in the movies XII

Curioso, las mentiras que nos contamos para seguir cuerdas, piensa Alicia. Perdida no sé dónde, podría, aquí y ahora, bajo este árbol que, como dicen los habitantes de esta ciudad, da sombra y entrega amor, ser feliz. Me encuentro bien. Estas calles empiezan a ser parte de mí, se dice, ahora que se ha tomado algún café en el único bar de la ciudad, en el que ya le han ofrecido trabajo. Tengo que pensarlo, fue su respuesta, y se fue al cine. Blanco y negro, hace años que no lo veía, a pesar de que su vida, por momentos, pareciera un telefilm de fin de semana. Se está bien aquí, susurra, mientras ve pasar a la gente que, poco a poco, va conociendo. Ha sido un buen viaje, piensa Aurora, ya en la cocina de su casa; Antoin está a su lado y salen al jardín; hablan de todos los caminos que les han traído aquí, todas las encrucijadas que no han podido devorarlos. Hay en los ojos de ambos un poco de nostalgia; la vida, sonríen, nos hace más viejos. ¿Te arrepientes de algo?, pregunta Aurora; de nada, nunca, estoy aquí, contigo, dice Antoin, que ha renunciado a las riquezas de un reino por ella. El mundo puede olvidarse de nosotros, dice, aunque los dos sepan que el mundo va dejando huellas en nosotros que difícilmente pueden borrarse. Últimamente, no quiere preocupar a Antoin, Aurora ha soñado con StrangeLove y no puede evitar pensar que se encuentra cerca, que otra vez está en sus vidas, pero sus ojos no pueden mentir. Hay algo de miedo en ellos aunque Antoin no lo haya descubierto. Casas más abajo, Ivana cuida de Víctor y no puede creerlo: no hay palabras que puedan hacerlo volver. Las mismas que un día les hicieron ser felices en la cama no consiguen traerlo a la cama en la que devoraron tantas horas, en la que fueron parte de tus ficciones. A veces, se acercan amigos, conocidos, para saber si ha mejorado, si pueden tener rey otra vez pero, por ahora, la respuesta sigue siendo, tristemente, la misma. Es el mismo mundo que yo conocía, dice Ivana de Víctor a quien quiera escucharla, pero ahora mismo, no hay nadie en él, no está habitado. Cuando todos se van, y la casa queda sola, mucho más sola ahora, ella siempre se acerca a Víctor, le dice: te haré volver. Silencio. Es, por ahora, la única respuesta.

martes, 5 de junio de 2007

De hipocresías varias VI

Dejemos aparte la poesía, todas las expresiones brillantes que convierten en literatura nuestra vida. Olvidemos todas las metáforas que hacen de nosotros seres mejores. No voy a mentirte: podría vivir sin ti perfectamente (a un día seguiría otro, habría playas y muslos desnudos en mis ojos) pero, seamos sinceros, contigo es mucho más divertido.

lunes, 4 de junio de 2007

Just like in the movies XI

Cutrelandia está a dedos de distancia. Aurora y Antoin, J., Ivana y Víctor son recibidos como héroes. Cerca de ellos, al otro lado, se encuentra Alicia que observa con ansiedad un mundo nuevo, días desconocidos que pueden llevarle a lugares que todavía no ha conocido. Es divertido, piensa: vengo de un lugar del que sólo conocía su bar pero aquí mis ojos pueden ver casi todas las calles. Siempre es la primera impresión, la impresión de los que llegan por primera vez: Cutrelandia es un reino pequeño, con pocas historias por descubrir. Poco a poco, encuentran historias, relatos, cuentos de hadas que los hacen estar durante mucho tiempo. Algunos, se dice J., necesitan salir, ver dónde está el mundo pero siempre vuelven. Descubren el árbol que da sombra y entrega amor, acaso el cine donde se proyectan historias en blanco y negro, tal vez el único bar de la ciudad, en el que todos se conocen y forman parte de una misma copa. Siempre se vuelve, susurran Aurora y Antoin, que añade: aquí tú y yo somos felices, algunas veces, la vida nos sonríe. Todos quieren saber cuándo Víctor será su rey porque aquí abdicar está prohibido pero comprenden que Víctor no es el que se fue de estas calles y no saben qué decir. Han esperado demasiado tiempo pero saben que Ivana y Víctor necesitan descansar, un respiro en su parte del mundo. Tal vez así. Alicia contempla la escena desde el otro lado del espejo: es una desconocida en un mundo que parece conocerla desde antes. Todos la saludan, la hacen suya rápidamente. Se siente inquieta pero feliz: parte ya de un mundo que aprenderá a amar en los próximos meses. ¿Y J.? No sabe si todavía es parte de este lugar o ya, como hizo una vez, hace años, tiene que irse buscando su propio lugar en el mundo.

jueves, 31 de mayo de 2007

Tablón de anuncios VI

Para Gus, Manolo y Javi
El saber no ocupa lugar, pero el muy cabrón está acabando con todas mis estanterías.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Just like in the movies X

Fragmentos de un mundo que hemos dejado de conocer, eran tus dedos una película en blanco y negro, de diálogos memorables, que no saben reconocerse hoy en la pantalla. Necesito que, como uno de esos héroes, vengas a rescatarme en el último minuto. Sin embargo, Ivana sabe que es ahora ella la que ha de ejercer de heroína, la que debe crear las primeras líneas de una historia que traiga otra vez a su casa al hombre con el que compartía palabras.

martes, 29 de mayo de 2007

Just like in the movies IX

Víctor Noguera es un hombre roto. Son dos los coches que viajan ahora por las desiertas carreteras que llevan al sur, muy al sur, a un reino al sur de todos los lugares, Cutrelandia. Todos desean llegar: el viaje ha sido agotador y el descanso será necesario. En un coche viajan Aurora, Antoin y Alicia. Aurora y Antoin hablan de las renuncias, de seguir adelante; seguir adelante, dicen, es necesario. Nunca creí poder encontrarte. Ahora luchan, ambos lo saben, con una enemiga implacable: la monotonía pero, ahora, en este momento, se sienten bien al sentir sus manos, arrebatadas por la ternura. Alicia se mira en los espejos del coche y no sabe si quiere volver al bar en el que ha estado tanto tiempo. El bar supone la peor de las cárceles, imagina ella: la comodidad de saber que todo tiene un sentido entre esas cuatro paredes. No hay vida, se dice, a veces, pero siempre hay realidad; sabe que le preguntarán si le gustaría irse con ellos y todavía no tiene respuesta. En el otro coche, J., Ivana y Víctor están en silencio. Conduce J., cansado de todas las pérdidas, de todos los fracasos que la vida puede ofrecernos. Han sido demasiadas derrotas y, en estos días, encontrar a otro amigo roto, hace que la frase que en tantas ocasiones ha recordado: no importa cuántas veces te caigas sino cuántas veces te levantes carece de sentido. Todo son fragmentos. Ivana, detrás, piensa lo mismo. Sus brazos acarician el cuerpo cansado, sin alma, de Víctor, y no puede dejar de pensar en que Víctor, su Víctor, hace meses era un mundo dentro de un hombre. Ahora todo son fragmentos, ciudades que no encuentran orden, palabras que no llevan a ninguna parte. No puede evitar llorar, una vez más. Piensa, entonces, que hará todo lo posible para reconquistar ese mundo, perdido ya. Ambos, J. y ella, maldicen a Manolito Palomares y sus acólitos. Y miran hacia el sur con desgana.
The gift, está cerca y, como Alicia imaginaba, le preguntan si desea seguir hacia el sur, siempre el sur, o quedarse, de nuevo, al otro lado del espejo. ¿Café o vida? No lo duda: siempre, la vida, ese ir a cualquier lugar y encontrar a otros que debería ser, se dice Alicia, nuestro país de las maravillas.

lunes, 28 de mayo de 2007

Tablón de anuncios V

Destellos del mundo en el que vivo: Chupar no mata y, además, relaja. Chupa Chups añade:
  • La acción de chupar relaja.
  • Chupando, un chupa chups, no me seáis malpensados, tu mano y tu boca interactúan, y esto ayuda a reducir la ansiedad.
    • P.D: ¿qué podemos añadir? Por ejemplo, que Manolo y yo todavía nos estamos riendo.

viernes, 25 de mayo de 2007

De hipocresías varias V

El público siempre tiene la razón. Aunque Copérnico, Galilei y otros sigan negando la evidencia.

jueves, 24 de mayo de 2007

Just like in the movies VIII

Era de noche, como siempre, y todo iba a pasar en un bar, como siempre. Estaban los acólitos de Manolito Palomares, ebrios de un ambiente prebélico, expresión de la que les gustaba apropiarse cada vez que uno de sus guías espirituales se emborrachaba, salía a la calle, y soltaba proclamas espirituales al viento. Hay que evitar los hombres libro enseñen palabras que lleven al pensamiento, porque pensar lleva a ser uno y si eres uno no puedes ser parte de un grupo. Somos un haz, somos fuertes, repetían los acólitos al unísono, coro que se hacía monótono en el bar, que llegaba a desorientar a quien allí se encontrara, rumor incesante que ahoga todo cerebro, forma extrema de tortura que consiste en repetir un eslogan hasta que se haga dueño de la situación. Algunos, es de noche y hay bar con jazz, como siempre, ya han caído. También, están, han llegado como siempre, Ivana, J., Aurora, Antoin, y Alicia que, como siempre, había dejado atrás los espejos. Ivana pensaba en una habitación, en palabras que volvieran a conquistar su mundo, el de él y el de ella; Aurora y Antoin, que volvían a ser uno, y habían dejado atrás un reino para crear el suyo, pensaban en el sur, en su casa, y en la sensación placentera de que Víctor e Ivana volvieran con ellos para ser rey y reina si así lo querían o, sencillamente, para reconocer sus raíces. J. pensaba en todo lo que los acólitos de Manolito Palomares le habían arrebatado, pero esa es otra historia que no será contada hoy. Alicia piensa en los espejos rotos, en labios no besados, en cárceles no deseadas. Todo es poético en su cuerpo. Y entran en el bar; allí está, por fin, Ivana sonríe, Víctor. Los acólitos de Manolito Palomares no piensan, sólo repiten una idea constante que aturde a todos los que allí están. J., sin embargo, ha estado varias veces ante ellos y sabe que no hay mejor manera de deshacerse de ellos que los libros que Ivana lleva en sus labios. Ante el intenso run run de los acólitos aparece la voz de J., que lee con calma, saboreando cada palabra fragmentos de El hereje de Miguel Delibes. La prosa pausada de Delibes, poco a poco, se va imponiendo a ese absurdo, impacable sinsentido de un grupo de acólitos que sólo comprenden el olvidado arte de la repetición, pero hasta la repetición se agota. Agotados, deciden irse; saben que han fracasado y el odio a Delibes quedará con ellos mucho tiempo. Ivana sonríe, ahora que se han ido. Todos la observan, se acerca a Víctor y no puede evitar alguna lágrima; Víctor, ahora, no la reconoce. Todos lo saben: están ante un hombre roto.