domingo, 21 de enero de 2007

Hombres libro II

Todo el mundo tiene una forma de traicionar la revolución. Algunos se quedan en casa viendo la televisión, polígrafo en brazo, cerveza en mano y contemplan cómo el mundo sigue igual que siempre. Otros, quizás más inteligentes, hacen en el amor en camas sin usar. Pocos se dicen: el mundo debería cambiar pero yo no tengo la fuerza, desearía que el mundo no me cambiara a mí. Hay hombres libro que desean el cambio, que todo cambie, intuyo, para que todo vuelva a ser lo mismo y así ser ellos los que obtengan el poder. No es más que otra forma de saber que son más que los demás, gente que cree tener el derecho de educar a otros. Yo, aún no lo saben, conspiro contra todos. Y, como en toda guerra, lamentablemente las víctimas existen, y es más que probable que las víctimas de ambos bandos hayan sido por mi culpa pero lo cierto es que a una baja en un bando siguen varias en otro. Será dificil pero es posible que algún día sólo queden personas que, al llegar a casa, no encuentren un discurso vacuo, un discurso sin palabras, sino una conversación con alguno de los suyos en todos sepan recuperar el olvidado vicio de pensar por sí mismos.

2 comentarios:

El beso dijo...

Es lo unico que nos mantiene a salvo. Llegar a casa y poder tirarse en la cama a conversar. A veces con susurros bajo las mantas, otras con carjadas entre los almohadones y sino comentando algunas frases de esos libros que en tu tierra persiguen con la hoguera.

Sorel dijo...

All is not lost...
Pienso eso algunas veces. Pocas.
Estoy de guardia en una clase de informática en la que unos alumnos se divierten viendo vídeos de monos en el youtube.
Estos chicos creen ser fuertes, y no les importa que el mundo les cambie.

Sigo aquí mirando cómo funcionan las cosas ("how things really work").