domingo, 25 de febrero de 2007

That´s no way to say goodbye III

Segunda escena
(Aparecen en escena un Rafa más viejo, un tanto descuidado, con barba de tres días y la misma Ana, con un vestido verde).
RAFA
Una pluma. Ese era el regalo. Una pluma con la que podría contar historias.
ANA
Imaginaba que el regalo te gustaría. Siempre tuviste la capacidad de contar todo aquello que querías. Y todo el mundo escuchándote.
RAFA
Una pluma. Te escribí una historia casi todos los días durante cerca de un año.
ANA
Lo sé. Leí cada una de esas historias.
RAFA
Casi cada día. Al principio las dejaba en un cajón, en casa, cerca de la cama en la que estuvimos durmiendo durante años. Pero, un día, no sé por qué, decidí enviarte la primera historia.
ANA
Fue bonito volver a leer tu letra, volver a encontrarte. Eras tú, otra vez, tu mundo y mi regalo.
RAFA
Era extraño. Te enviaba un cuento, algún poema, cualquier cosa que hubiera escrito, sabiendo que no obtendría ninguna respuesta. Siempre supe que no contestarías.
ANA
Me habría gustado hacerlo alguna vez, pero el dolor, Rafa, hubiera sido insoportable para mí otra vez. Pero recibir aquellas cartas me hacías saber que estabas bien. Y era suficiente para mí.
RAFA
Todo el mundo me preguntaba para qué escribes, para qué envías esas cartas. Es absurdo. Y nunca supe la respuesta. Imagino que tenía la esperanza de que alguna vez me dijeras hola. La gente escribe para que alguien le conteste, para que alguien les diga: me gusta tu mundo, déjame, hace frío fuera, vivir en él.
ANA
Un lugar donde refugiarse, en el que sentir calor. Siempre hace frío en las noticias, siempre hay algún problema que nos obliga a pensar si somos idiotas. Leía alguna de tus cartas y volvía a creer en el ser humano.
RAFA
Pero nunca contestaste, nunca supe de ti.
ANA
No sabía cómo actuar; todavía hoy no lo sé, no sé si debería responderte. Lo pienso cada vez que leo una de tus cartas. El tiempo pasa, Rafa, y algunas cosas dejan de tener sentido.
RAFA
Pero algunas cosas pueden con el tiempo.
ANA
También yo lo creía así, pero estábamos equivocados. Amor eterno, amistad eterna. Nada lo es. Te recordaré porque me diste mucho, pero un día, será triste, olvidaré el color de los ojos con los que me mirabas. Lloraré entonces pero no podré recordar ese color.
RAFA
Marrones, así son tus ojos, y recuerdo cada una de las conversaciones que tuvimos durante años. Cada una. Aunque he olvidado cuál era el sabor de tus caricias cuando tus dedos rozaban mis labios. Y duele.
ANA
Nunca llevé este vestido verde. Nunca he tenido este vestido. Aunque tú siempre quisiste verme con él.
RAFA
Pero estás aquí, conmigo. Y tienes el vestido que llevabas en nuestras mejores noches.
ANA
No estoy aquí, Rafa, hace más de un año que no estoy aquí. Que no sabes nada de mí. He querido llamarte tantas veces. Pero sé que el daño habría sido terrible para ambos.
RAFA
¿Por qué? Tomar un café siempre es bueno para recordar a los viejos amigos.
ANA
Me habría gustado pero sé que contigo es imposible. Una taza de café no sería suficiente. ¿Sabes? Algunas veces, pienso en llamarte, en decirte, hola, niño, hace mucho que no sé de ti, pero temo tu respuesta. Otras veces, me imagino la escena. Tú, esperándome, sabiendo que he llegado porque olerías a kilómetros de distancia la esencia de fresa en la que naufragabas siempre. ¿Te acuerdas?
RAFA
Estabas en la biblioteca, y ese aroma impregnó todo mi cuerpo. Tenías un vestido verde y yo tuve que irme porque era incapaz de controlarme. Un día más tarde, te pregunté cómo te llamabas, me gusta ese aroma, te apetece un café. Un café entre dos estudiantes. No parecía gran cosa.
ANA
Un café sin aroma de fresa. Esa tarde parecías más tranquilo y yo no sabía por qué.
RAFA
Fue divertido. Por fin, después de casi una semana, yo podía controlarme. Por fin. Parecías un tanto decepcionada.
ANA
Había visto tanta pasión en los días anteriores. Te parecerá extraño, te dije, semanas después, pero nunca me había sentido tan deseada.

RAFA
Después me prometiste amor eterno, yo un amor día a día, y ganó mi pesimismo. Una lástima. Y ahora vuelves a estar aquí, tú y tu vestido verde.
ANA
Nunca, y lo sabes, tuve un vestido verde.
RAFA
Ana, ¿qué haces aquí?
ANA
Quería que estuvieras aquí, pero es imposible. Nunca me has llamado desde que me dijiste, lo recuerdo ahora, soy egoísta, soy Rafa. Quise pero nunca tuve el valor. Hay noches en que me gustaría llamarte y decirte, niño, ahora soy feliz, pero no siempre así. Hay noches en que te echo terriblemente de menos; imagino que tú también me echas de menos, pero sé que no me llamarás. Eres demasiado orgulloso.
RAFA
También yo he pensado muchas veces en llamarte…
ANA
Sé que lo has pensado, a lo mejor, incluso más veces de lo que a mí me gustaría, pero sé que no lo harás. Sé que prefieres quedarte en casa, escribir con la pluma que te regalé. Siempre te gustaron las huellas que los demás dejaban en ti. Y escribes historias que me enviaste durante un año, historias que guardo cerca de mi cama. Algunas noches, para dormir, leo y pienso que el mundo puede ser otro.
RAFA
Nunca supe que leías mis historias. Me gustaba imaginarte, tomando un café, fumando ese último cigarro que le exiges al día, y sonriendo, a causa de mis historias. Pero dejé de enviarte esas historias porque me parecía absurdo. Todo el mundo escribe para que alguien, al menos, una vez, le diga hola, pero tú nunca lo hiciste. Nunca.
ANA
Contigo todo era intenso. Tengo miedo de que, al enviarte una carta, una sola respuesta, tus palabras me hagan volver a tu casa. Nunca regreses a una cama en la que has sido feliz, dijiste una vez. Tenías razón.
RAFA
Me gustaría saber qué haces ahora.
ANA
Ahora estoy viviendo, intento encontrarme. Tengo un buen trabajo, y un chico con el que duermo cada noche desde hace dos meses. Es terrible, pero te echo terriblemente de menos. Nunca te lo diré. Nunca. Pero ahora no me siento sola.
RAFA
Así ando yo, intentando encontrarme pero en mi cama no hay nadie todavía. No hay un vestido verde que me diga hola, huelo a fresa. Nadie que haga que mis dedos se arrebaten.
ANA
Rafa, es duro, pero nuestro tiempo pasó. Imagino que aunque nunca pidamos nada siempre deseamos algo. A mí ahora Javier me acompaña cuando estoy con mis amigos, viene de viaje conmigo. Era lo que yo deseaba pero, hay días, siempre fue genial tenerte a mi lado cuando querías, en que te echo terriblemente de menos.
RAFA
¿Recuerdas lo que decíamos algunas noches cuando nuestros ojos apenas podían vernos? Si alguna vez nos pasa algo, nunca miraremos atrás. Desearemos que el otro sea inmensamente feliz. Y aquí estoy yo, hablando con tu recuerdo. Con un vestido verde que nunca tuviste, y echándote de menos. Es estúpido. Las palabras son bonitas pero no son más que literatura barata si no hay palabras que las respalden. Sólo literatura.
ANA
Pienso en todas las veces que dijiste que especular, que pensar en lo que habría podido ser estaba muy bien para los veinte años, pero con treinta lo mejor que podemos hacer es seguir adelante, vivir, aunque duela.
RAFA
Estás preciosa. Por Dios, mírame, estoy hablando con una imagen, con una chica con un vestido verde que tú nunca llevaste. Somos tan frágiles.
ANA
Una imagen. Nunca sabrás que en las calles de esta ciudad yo te echo de menos. Algunas veces, pocas, pensé en llamarte, en decirte por qué no tomamos un café, por los viejos tiempos. Pero temía tu respuesta, tu sarcasmo. Nunca quise hacerte daño y nos lo hicimos.
RAFA
Ana, perdóname, yo necesito salir, tomar una copa, sentir que la vida está mucho más cerca de lo que crees. Me gustaría tanto, te lo prometo, que fueras feliz. Comprendí que nuestra relación nunca podría tener futuro y no quiero ser tu amigo. No sabría serlo.

3 comentarios:

Un beso dijo...

Que bueno es volver, aunque sea un ratito, y encontrarme contigo, espectacular como siempre.
Vuelvo deprisa, para ver si todo sigue bien y me quedo durante horas, aunque no tenga el tiempo.

Moi dijo...

Muchas gracias por los cumplidos. Por cierto, te envié un cuento a tu correo, aunque creo que ya es abusar de tu tiempo. Un beso.

Un beso dijo...

El tiempo leyendote no es tiempo perdido. Acabo de verlo, pero necesitare unos dias para degustarlo (y eso si que no se cuando los tendre)
Muchas gracias, de verdad.
Un besazo.