miércoles, 14 de marzo de 2007

Relatos hiperbreves XIII

Me asustan, dijo Jose, los lectores, sobre todo aquellos que parecen conocer todas las calles de una ciudad en las que me encuentro desorientado. Intento recordar dónde están las llaves, se repetía Jose, de puertas que puedan llevarme algún sitio cuando sé que hay personas, al otro lado del espejo, que ya han recorrido todos los rincones del mundo en el que vivo y podrían enseñarme, seguramente, las aceras en las que encontrar las mejores huellas, esas que siempre te dejan raíces. A este lado del espejo, uno sigue, muchas veces, desorientado.

1 comentario:

Gus dijo...

¿Dónde están las llaves?, Salinas...
¿dónde los espejos que suspiran?
¿dónde las huellas que caminan?