sábado, 21 de abril de 2007

Parafraseando II o El eterno retorno

Esta es una pequeña anécdota, convertida en chiste, que el pueblo (ya quisiera yo) me ha robado. Lo sé, chicos, lo sé; he contado este chiste, en las calles de Sevilla, miles de veces (qué razón tenía Nietszche), pero, eh, que conste, nunca lo había escrito así que tengo excusa.
Si hay alguien que no lo conozca y sonríe al leerlo, me sentiré contento. Y ya sabéis que para mí, más que un chiste, es una filosofía vital. Qué bueno es reírse, de uno mismo y de los demás.

Un matrimonio entra a un bar y el camarero les pregunta:
- ¿Qué va a ser?
- Yo, un cortao y mi mujer, una pringaíta, dice el hombre.
- Y yo, replica el camarero, un desgraciao de la vida.

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