lunes, 21 de mayo de 2007

Just like in the movies VI

J. se hizo con los archivos de la causa, perdida todavía, de Víctor Noguera en la patria de Manolito Palomares: las denuncias las había presentado la SGAE por silbar una conocida melodía en público sin pedir los permisos correspondientes; como si esto no fuera suficiente llevaba en sus brazos dos libros prohibidos cuyos títulos no están escritos, pero sí su grado de subversión: ayudan a pensar. Apenas se habla de las largas horas de torturas en las dependencias musicales, sólo de libros que se leyeron en su presencia, entre los que destaca Peras y manzanas de Ana Botella Botellita. Era fácil imaginar que esas cosas y otras habían podido quebrar su espíritu y que quienes perseguían a Víctor Noguera eran legionarios de la Sgae, que buscan la porción del mundo que imaginan le ha robado o los acólitos de Manolito Palomares, que necesitan, de alguna forma, cumplida forma ante la pérdida del poder en la que siempre fueron sus calles. A su lado, se encuentran Aurora y Antoin, que tal vez le pidan volver para hacerse con un trono que evitó Antoin; Alicia, que ha dejado atrás numerosos espejos e Ivana, que lo amaba antes de ser rey; también después. Siguen hacia el norte y se han encontrado todo tipo de elementos en los bares; desde extraños seres que leen sus autobigrafías sin pudor alguno al amparo de unas luces tenues, partes de vidas que son compradas para ser leídas en la intimidad hasta políticos que compiten entre ellos para no emborracharse. El que no cae borracho se convierte, les han dicho, en el alcalde de la ciudad, con una condición indispensable: si quieren continuar como alcaldes no deben estar sobrios en pleno uso de sus funciones. Algunos de ellos han perdido algún hígado ejerciendo el poder. Y los que lo apoyan, es obvio, también deben beber mientras contemplan las luchas de sus candidatos. Si se equivocan, dicen, tienen a quién culpar. Incluso Ivana y sus acompañantes han bebido en este bar aunque mucho menos que los demás; la pena es que en todos los bares han recibido la misma respuesta: vuestro amigo ha estado aquí pero se fue. Hay esperanza en Ivana pero también miedo. Quiere ser la primera en encontrarlo, en abrazarlo, en decirle: hola, te he esperado tanto tiempo pero no sabe si otros llegaran antes que ellos. Y ahora se acercan a otro bar y esperan que este sí sea el que los lleve a Víctor y al reencuentro.

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