miércoles, 2 de mayo de 2007

Kind of blue

Empezó a llover a las cuatro y cuarto de la mañana, dijo mi insomnio. Ahora, llueve; está lloviendo sobre todas las calles de Sevilla. Diluvia sobre el río y alguien, podemos oírlo, abre la puerta y sale, para no volver. Puertas que se abren y se cierran. Llueve, así que decidimos quedarnos en nuestra habitación. Escuchábamos jazz durante horas, por olvidar el tiempo, por olvidar la lluvia. Pensamos que lo mejor sería quedarnos en aquella maldita habitación porque creímos, torpemente, que estaría lloviendo sobre todas las ciudades del mundo. Y Miles Davis susurrándonos al oído que todo esto no es más que una forma como otra cualquiera de tristeza, que, esperamos, se acabe pronto, aunque ninguno de los dos, otra vez será, cariño, tengamos la llave con la que salir al sol.

2 comentarios:

Un beso dijo...

Curioso, yo tambien he pasado el puente con Miles, escuchando Kind of Blues

H. dijo...

Sí, solo Miles Davis y yo, todo un fin de semana: es lo bueno de tener toda su discgorafía. ah, dice Paul Auster que las casualidades no existen. Un beso.