lunes, 11 de junio de 2007

Ficciones

Creyó que su madre era Dios y descubrió que no hay luz que no se extinga.
Ahora hay miedo en los días y lágrimas en los ojos que intentan ser fuertes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Escribió Garcilaso:

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? Oh corazón cansado,
esfuerza en la miseria de tu estado,
que tras fortuna suele haber bonanza!

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso;

Escrito esto, se ciñó el peto y la gorguera, se colocó las grebas y salió al campo de batalla con fuerzas renacidas.No le quedaba otra.