lunes, 4 de junio de 2007

Just like in the movies XI

Cutrelandia está a dedos de distancia. Aurora y Antoin, J., Ivana y Víctor son recibidos como héroes. Cerca de ellos, al otro lado, se encuentra Alicia que observa con ansiedad un mundo nuevo, días desconocidos que pueden llevarle a lugares que todavía no ha conocido. Es divertido, piensa: vengo de un lugar del que sólo conocía su bar pero aquí mis ojos pueden ver casi todas las calles. Siempre es la primera impresión, la impresión de los que llegan por primera vez: Cutrelandia es un reino pequeño, con pocas historias por descubrir. Poco a poco, encuentran historias, relatos, cuentos de hadas que los hacen estar durante mucho tiempo. Algunos, se dice J., necesitan salir, ver dónde está el mundo pero siempre vuelven. Descubren el árbol que da sombra y entrega amor, acaso el cine donde se proyectan historias en blanco y negro, tal vez el único bar de la ciudad, en el que todos se conocen y forman parte de una misma copa. Siempre se vuelve, susurran Aurora y Antoin, que añade: aquí tú y yo somos felices, algunas veces, la vida nos sonríe. Todos quieren saber cuándo Víctor será su rey porque aquí abdicar está prohibido pero comprenden que Víctor no es el que se fue de estas calles y no saben qué decir. Han esperado demasiado tiempo pero saben que Ivana y Víctor necesitan descansar, un respiro en su parte del mundo. Tal vez así. Alicia contempla la escena desde el otro lado del espejo: es una desconocida en un mundo que parece conocerla desde antes. Todos la saludan, la hacen suya rápidamente. Se siente inquieta pero feliz: parte ya de un mundo que aprenderá a amar en los próximos meses. ¿Y J.? No sabe si todavía es parte de este lugar o ya, como hizo una vez, hace años, tiene que irse buscando su propio lugar en el mundo.

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