miércoles, 6 de junio de 2007

Just like in the movies XII

Curioso, las mentiras que nos contamos para seguir cuerdas, piensa Alicia. Perdida no sé dónde, podría, aquí y ahora, bajo este árbol que, como dicen los habitantes de esta ciudad, da sombra y entrega amor, ser feliz. Me encuentro bien. Estas calles empiezan a ser parte de mí, se dice, ahora que se ha tomado algún café en el único bar de la ciudad, en el que ya le han ofrecido trabajo. Tengo que pensarlo, fue su respuesta, y se fue al cine. Blanco y negro, hace años que no lo veía, a pesar de que su vida, por momentos, pareciera un telefilm de fin de semana. Se está bien aquí, susurra, mientras ve pasar a la gente que, poco a poco, va conociendo. Ha sido un buen viaje, piensa Aurora, ya en la cocina de su casa; Antoin está a su lado y salen al jardín; hablan de todos los caminos que les han traído aquí, todas las encrucijadas que no han podido devorarlos. Hay en los ojos de ambos un poco de nostalgia; la vida, sonríen, nos hace más viejos. ¿Te arrepientes de algo?, pregunta Aurora; de nada, nunca, estoy aquí, contigo, dice Antoin, que ha renunciado a las riquezas de un reino por ella. El mundo puede olvidarse de nosotros, dice, aunque los dos sepan que el mundo va dejando huellas en nosotros que difícilmente pueden borrarse. Últimamente, no quiere preocupar a Antoin, Aurora ha soñado con StrangeLove y no puede evitar pensar que se encuentra cerca, que otra vez está en sus vidas, pero sus ojos no pueden mentir. Hay algo de miedo en ellos aunque Antoin no lo haya descubierto. Casas más abajo, Ivana cuida de Víctor y no puede creerlo: no hay palabras que puedan hacerlo volver. Las mismas que un día les hicieron ser felices en la cama no consiguen traerlo a la cama en la que devoraron tantas horas, en la que fueron parte de tus ficciones. A veces, se acercan amigos, conocidos, para saber si ha mejorado, si pueden tener rey otra vez pero, por ahora, la respuesta sigue siendo, tristemente, la misma. Es el mismo mundo que yo conocía, dice Ivana de Víctor a quien quiera escucharla, pero ahora mismo, no hay nadie en él, no está habitado. Cuando todos se van, y la casa queda sola, mucho más sola ahora, ella siempre se acerca a Víctor, le dice: te haré volver. Silencio. Es, por ahora, la única respuesta.

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