viernes, 8 de junio de 2007

Just like in the movies XIII

Hay mañanas que son estrellas que se apagan, susurra Ivana, días en que todo esfuerzo resulta baldío. Pausas de semanas en que nos gustaría estar en cualquier otra parte. Estoy aquí, Víctor, contigo, pero tú estás en otro lugar y todavía no he descubierto las llaves con las que volver a abrir a tu casa. Necesito que me acompañes pero no hay nada. Las luces son oscuras hoy y la vida no tiene sentido. No tengo fuerzas esta mañana, estoy desanimada, querría que tú fueras el fuerte, Víctor, otra vez. Me cuesta hacer cualquier cosa, beber el café que quiero compartir contigo pero sólo me responden tus labios. No hay nada más. Y todo es un vacío absoluto en el que no sé por qué estoy aquí, qué deb hacer. Nunca fui, ya lo sabes, demasiado fuerte. Y ahora, creo que lo sabes, el mundo transcurre a cámara lenta y yo ni siquiera sé si esta es mi película. Me gustaría que tus palabras estuvieran aquí, que me dijeras, como me has dicho tantas veces: sé fuerte, pero no sé llegar a ti. Y no dejo de culparme por no intentarlo con todas mis fuerzas, con toda mi energía. Y a veces en que me da por reír, y sonrío a todos los espejos, y acabo agotada. Dormir es difícil y a veces no consigo recordar tu nombre, olvido el mío. Y quiero, como siempre, que me des tu último bocado, pero ahora no logro comer; no tengo nadie a quien quitarle ese último trozo. Todo es gris, ahora, todo es negro. Y no hay puertas que me hagan salir de esta casa. Que se jodan los demás, aquellos que quieren que seas su rey. Vuelve por mí, sólo por mí. Tienes que hacerlo, tienes que decirme, fueron tantas veces: sé fuerte, sal a la calle, la vida merece la pena. Pero hoy todo es tristeza, la lentitud de todas las cosas que no van. Sé fuerte, la vida merece la pena, pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, te espero todavía, tus palabras no logran convencerme.

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