sábado, 30 de junio de 2007

Mi niña, por el Sr. Karaoke

Cuesta trabajo tener ánimos para bajar el mundo, dice Mafalda, recuerda mi niña, cada día. Le encantaría tener la fuerza necesaria para vivir pero todavía no sabe cómo. Está aprendiendo aunque algunas mañanas lo olvide. Ahora ha encontrado algunos árboles en los que cobijarse y sabe que sus raíces le pertenecerán siempre. Empezar, se dice si está desganada, siempre es difícil pero merece, en estos días lo ha comprendido, muy mucho la pena. Sus labios le piden quedarse en casa, tantísimas veces, pero sus piernas, aunque no le guste caminar, le están llevando a calles que nunca había visitado. Hay sol en ellas; otras personas, palabras que se lleva consigo, sonrisas que ya no recordaba. Hay un cielo azul y los gestos amables de la gente que nos enseña a vivir. Ahora ella, dulce y desprotegida, tiene un mundo en blanco en el que puede contar la magia que hay en los adoquines, a la que puede llamar Sevilla, si alguna vez lo desea. Y hay noches que viene y van. Se llama tiempo, se llaman despedidas. Mi niña, a partir de hoy, ya no es mi niña, porque está lejos y está viviendo y yo me siento feliz por ella aunque hay momentos en los que lloro y estoy triste, egoísta de mí. Pero no importa, ya no. Siempre será mi niña. Y la vida siempre son cosas, cosas que pasan.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada vez que quiero decic que no pienso en ti y en los árboles