jueves, 28 de junio de 2007

Relatos hiperbreves XXII

Era la casa en la que vivía un enorme papel en blanco. Una tarde se encontró con que no tenía nada que decir y salió a la calle. Descubrió la ciudad; se sintió desorientado. Había tinta en sus dedos, lluvia en sus zapatos, mujeres en las pupilas. Sonrió. Y era la vida.

2 comentarios:

Un beso dijo...

Y seguro que cuando volvio a casa despues de ese dia agotador, mancho las paredes inmaculadas de su casa con la tinta de sus dedos.
Me encantaria saber que dice ahora su casa.

H. dijo...

Y lo sabrás, pero no hoy (seguro que el lunes) porque todavía tengo la vida muy reciente. Un beso, ¿Paula?