martes, 31 de julio de 2007

De profundis

El sur quema ahora, pensaba él, que llevaba apenas horas en la ciudad. Quema y respirar es difícil, pero necesario, siempre, seguir respirando. Recuerda sus palabras: solamente en esta ciudad se puede descubrir magia encerrada en un adoquín, aunque ahora sea imposible tocar cualquier rincón de estas calles.

Hay cosas que no se olvidan: lo que daría yo por un vaso de agua.