jueves, 9 de agosto de 2007

Amor de filólogo

Se querían. Se conocieron hace años en un pub y se querían por entonces. Para él fue difícil acercarse a ella, decirle: eres preciosa, me gustaría que, alguna estuviéramos juntos. Ella sabía que él deseaba acercarse, decirle hola al menos y le desesperaba que él no tuviera el valor para hacerlo. Un día, todavía no saben si fue el alcohol, la belleza discreta, el deseo acrecentado él le dijo hola y ella no quiso decirle adiós. Y a un día siguió una noche, y así, como corresponde durante mucho tiempo. Ella quedó fascinada: él le hablaba de estrellas que se apagaban a su lado, de soles que crecían en sus zapatos, de raíces que surgían en sus manos. De cómo el tiempo carecía de alas si sus manos estaban en sus pies. Eran hermosas, palabras muy hermosas. Y, un día, ella le dijo: tienes un mundo interior tan intenso, deberías expresarlo, ámame, escríbeme una carta, nárrame días sin fin en tus días. Y así lo hizo. Una carta preciosa, pensó, hasta que contempló su final: te hecho de menos. No podía creerlo, tanta belleza arruinada ya. Tanto amor, y se fue en tan pocas líneas.

1 comentario:

Rizitos eléctricos dijo...

Me encantó todo, pero mas todavía esto: "él le dijo hola y ella no quiso decirle adiós"