lunes, 17 de septiembre de 2007

Intertextualidad V

Gustavo García Bordel, escritor y amigo, es un niño de muchos años al que le encanta su móvil, porque puede abrirse y cerrarse y, además le divierte, siempre, ver perder a la Barbie, más conocido como Guti, y sus Ken, más conocidos como los galácticos. Gustavo, decíamos, desarrolla en Confesiones de un personaje de ficción un breve diálogo entre el personaje principal, David, de sobra conocido por su habilidad para conocer mujeres pero incapaz de mantener relación alguna, de empezarla tampoco, y uno de sus mejores amigos, Antonio, llamado así por razones que no vienen a cuento ahora, diálogo que reproducimos a continuación:
"- David, eres un puto cobarde.
- Sí, me lo has dicho muchas veces, pero ahora, ¿a qué viene?
- Seamos sinceros. Creo que gustas a las mujeres.
- Sí, es posible.
- No, seamos sinceros. Yo sé, y lo peor, tú también, que gustas a las mujeres. Este mes has podido, no sé, conocer a varias, has tomado café, pero nada... No te ha llevado a ninguna parte. Y, joder, gustas a las mujeres.
- Sí, si tú lo dices, es posible que sí.
- Entonces, ¿qué te pasa? Ya quisiera yo.
- Ya lo sé, lo has repetido. Gusto a las mujeres y es una suerte; el problema, no sé, supongo, que yo no me gusto a mí.
Se hace un pequeño silencio, terriblemente melancólico y, al coger trenes diferentes, uno al norte, otro al sur se dicen hasta pronto, esperando ambos que algo cambiando, sabiendo que es difícil no ser los que somos. Y viajan en tren ensimismados. Sus casas quedan cerca, la vida a un paso."

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