lunes, 10 de septiembre de 2007

Relatos hiperbreves XXIII

En la España de Manolito Palomares, para aquellos que traicionan los credos oficiales, para aquellos hombres-libro que recitan fragmentos de libros prohibidos, hay un destino peor que la muerte en la hoguerra y el destierro en Marina D´ors. Si el delito es grave, por ejemplo, el olvido voluntario de la lectura cotidiana de la prensa oficial, léase Marca (ya lo decía Tito Paco: pan y circo), los hombres-libro son condenados a la más dolorosa de las torturas: ser contertulios de Telecinco a lo que añaden, si el delito se repite, una condena aún más atroz: ser, en directo, el público de Aquí hay tomate.

1 comentario:

Sorel dijo...

Al multireincidente lo ponen a presentar el programa??

Un abrazo