domingo, 23 de septiembre de 2007

Top secret: Pitronki

Documento anexo: a la atención de Manolito Palomares
Después de las convulsiones producidas en esta nuestra patria, una, grande y libre por aquellos elementos subversivos más conocidos como hombres libro, es obvio que la pérdida de autoridad por parte del poder establecido hace que aparezcan una serie de problemas inesperados a la hora de volver a imponer los valores que han hecho de esta nuestra nación, una grande y libre, la más importante de cuantas hay al sur de Europa y el norte de África al menos. Como, señor, oh dueño absoluto de nuestras voluntades, paradigma de paz y serenidad en estas épocas difíciles, muchos de los que somos sus humiles siervos contábamos con la aparición de estas y otras contingencias, se llevó a cabo el plan del que usted, su inteligencia, y nuestros humildes cerebros habían dispuesto para esta clase de situaciones con, obviamente, su firma, que significaba la aprobación total de ese plan que recibió el nombre clave de Pitronki. En él se instaba, en primer lugar, al viaje de algunos de nuestros más prestigiosos científicos (hay que recordar que tenemos tres) a uno de nuestros más importantes aliados, USA, y a la observación del experimento científico que permitió la resurrección de Walt Disney , realizada por algunas de las mentes más preclaras norteamericanas, hecho que llevó, a posteriori, a este personaje a la presidencia de este magnífico país. Seis meses fue el plazo necesario para que algunos de nuestros científicos tuvieran el conocimiento preciso para repetir este proceso en esta nuestra patria, para realizar la resurrección, el regreso de nuestro más grande espíritu, Tito Paco, criogenizado en algunos de los pasillos más inhóspitos del palacio de la Zarzuela. La operación, huelga decirlo, se llevó a cabo con el éxito acostumbrado con el que se hace todo en nuestras manos. Asomó una sonrisa en nuestros rostros, signo inequívoco de que conceptos tan absurdos como la libertad de pensamiento, democracia, educación volverían a ser lo que siempre fueron: quimeras. Hay que pensar, sí, pero hay que pensar en el bien de esta nuestra patria, una grande y libre. El experimento fue un éxito pero, dolorosamente, sus consecuencias no. El sujeto, Tito Paco, para personas como usted y como yo, que amamos esta nuestra patria, una grande y libre, por encima de todas las cosas, por encima de todas las personas, volvió, no sabemos por qué, a la conflictiva edad de sus veinte años, no alcanzando nunca la madurez de unos cincuenta años que lo llevarían otra vez a ser nuestro líder espiritual. Con esos veinte años, temas como la forja del espíritu nacional le aburrían sobremanera, como puede deducirse de sus treinta bostezos en una de las conversaciones mantenidas sobre este aspecto; es más, en cuanto tuvo la oportunidad, se marchó sin más de estas cuatro paredes que un día hicieron de él uno de los políticos más grandes que han visto los siglos y jamás verán. Fue aún más doloroso ver las amistades que buscó una vez se halló fuera, jóvenes de su edad que, sin respeto alguno por la propiedad privada, se dedicaban a molestar a toda persona de bien, a destrozar todo el mobiliario público al grito inquietante de libertad es hacer lo que me da la gana. Sin embargo, señor Palomares, fue hiriente comprobar la degeneración moral del sujeto que creímos que nos traería la salvación moral otra vez el quince de marzo. Esa tarde tuvimos la certeza de que no quedaba rastro alguno de nuestro ínclito Tito Paco en el sujeto regresado a la vida; esa tarde, decíamos, el sujeto se acercó a dos secuaces de nuestra gran patria y sí, es indudable, los escupió al grito de Abajo la autoridad, mamones. No hay otra forma de decirlo: nuestro antaño ínclito líder se había convertido en un cani. Este nuestro Tito Paco, duele repetirlo, un cani. Presentándole el informe como usted sabe, señor, ayer a las quince horas, desechó, horas después de haberlo leído, con lágrimas en los ojos, yo estaba presente, la muerte en la hoguera, decidió usted, ejemplo de sencilla sabiduría su seguimiento continuo, esperando, imaginando, deseando que, en algún momento, el espíritu férreo de nuestro más grande líder se haga con las riendas de un niñato de veinte años que, de una o otra forma, debe conocer su herencia. Suyo siempre en esta nuestra patria, una grande y libre que, en el futuro, a pesar de hombres libro y convulsiones semejantes, volverá a ser lo que era.

1 comentario:

GENUINO dijo...

Ahora entiendo a la Pantoja y a todos los que salen por el Tomate. Hala. Aquí cualquiera emplea el Pitronkinombre de uno como le da la gana. A su antojo. Sin miramientos. Cuánto canalla suelto!! Qué falta de ética y dignidad!! Qué bajuno!!
Si al menos hubiera pagado derechos de imágen...