martes, 9 de octubre de 2007

Relatos hiperbreves XXIII

Fue terrible que te fueras un viernes por la noche sin lluvia, sin decir nada. Y que yo no lo descubriera hasta las primeras horas del sábado cuando sólo quedaban tus fantasmas. Cuanto puedo hacer es convivir con ellos cada noche aunque ninguno sepa decirme dónde estás.

1 comentario:

Cariátides dijo...

En otro lado, en otra cama.

Me desperté a las 10:00 h. El calor de la cama me fue sacando del sueño. En duermevela dejé el centro para hacerte sitio. Mi sexo buscaba al tuyo. Fui a tocarte pero encontré vacío. Abrí los ojos levemente y los volví a cerrar ante mi elección. Recordé que había vuelto a casa. Deseé haberme quedado. Pisciana. Me levanté y apagué la estufa.

Enhorabuena por tu blog. Me gusta mucho como escribes. Correspondo a tu microrrelato con este que tenía en un cajón y que bien podría ser el otro lado.