jueves, 20 de diciembre de 2007

Cuentos populares II

Si alguna vez te acercas a mi casa, gato, deja las botas fuera. Estoy harta, dijo la gatita, de que la suciedad de tus huellas se vea a la legua. Un gigante, a lo lejos, decidió no acercarse a ellos, acostumbrado como estaba a que la astucia del felino lo acabara derrotando.

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