domingo, 23 de diciembre de 2007

La ventana indiscreta

Otra noche de diciembre, piensa el poeta, sin sexo, sin un cuerpo que se arrime a mis brazos para sentir cómo los broches me arañan el corazón. Su vecina, más mundana, piensa, las tres de la mañana, las puñeteras tres de la mañana y ni un gramo de café en la casa que me mantenga despierta esta noche (se deja a la imaginación del lector las causas de la necesidad de permanecer en vela de la vecina) Y si le pido un poco, añade, a mi vecino, se me quedará mirando sin saber si soy una de sus fantasías de duermevela o una de las musas que lo han llevado al insomnio. Lo peor, culmina, es que no habrá café en toda esta noche.

2 comentarios:

Lucía dijo...

Jajajaja, me ha gustado mucho.
Un beso.

Anónimo dijo...

Muy bueno, guapo.
Besos.
Tu editora.