martes, 31 de julio de 2007

De profundis

El sur quema ahora, pensaba él, que llevaba apenas horas en la ciudad. Quema y respirar es difícil, pero necesario, siempre, seguir respirando. Recuerda sus palabras: solamente en esta ciudad se puede descubrir magia encerrada en un adoquín, aunque ahora sea imposible tocar cualquier rincón de estas calles.

Hay cosas que no se olvidan: lo que daría yo por un vaso de agua.

domingo, 29 de julio de 2007

Ficciones II

Quiero amar, dijo el poeta, y ser amado. Se presentaron muchas mujeres, innumerables, pero sólo ofrecieron, se acercaba la noche, silencios equivocados, gestos erróneos, palabras de despedida; confusión en suma. Y ni un solo cuerpo desnudo a las puertas de su casa.

Variación

Llegó a casa y sólo encontró confusión, absurdo, la soledad de saber que no le esperaba nadie. Pensó, había un nudo en su estómago: vivir tiene estas cosas, haber amado y haber perdido, haber vivido y vivir para contarlo; habían amado, ahora lo sabía, tantos cuerpos como les habían sido permitidos, leído alguna página, escrito alguna línea, pero jamás en el mismo sitio, nunca en el mismo día.

jueves, 26 de julio de 2007

Tablón de anuncios XIII

Perdonen las molestias; estamos escribiendo.

martes, 24 de julio de 2007

Tablón de anuncios XII

Estamos cansados, terriblemente cansados, de decir adiós. El que quiera decir hola que se pase por aquí.
P.D: el que quiera la crónica del viaje a Sicilia que me la pida y se la envío. Es realidad así que no aparecerá en este blog que es ficción, pura ficción.

miércoles, 4 de julio de 2007

Tablón de anuncios XI

Este que suscribe y, a veces, escribe se va a Sicilia tres semanas. Nos vemos en agosto, celebramos el cumpleaños del blog (un añito el 3 de agosto) y escribiré un pequeño regalo para una chica que me lee desde el principio, cuyo cumpleaños también es en agosto, aunque no sepa el día. Espero que lo paséis muy bien. Gustavo, ya sé que te dije que escribiría algo allí pero creo que desapareceré del todo en esas semanas. Ya lo decía Homer: quiero vivir, Marge, quiero vivir. Así que hasta entonces.

lunes, 2 de julio de 2007

Una casa

Para... bueno, ella sabe para quién es...

Volvió a casa y ésta estaba habitada. Estaban siendo días agotadores, había tinta en sus dedos. Y las paredes inmaculadas de su casa se iban llenando de letras, de saludos, despedidas, de horas con sentido y minutos que se hacían pequeños. La vida mancha. Aunque a veces los trazos son hermosísimos. Hay habitaciones que cuentan una despedida; suelos que escriben una historia tenue en la voz de Marvin Gaye; una cocina que habla de comidas sin comidas; besos que saben a lágrimas en cualquier parte, palabras que no son más que ramas de unas raíces más profundas. Eres un gran amigo; te quiero mucho. Te echaré de menos, hermanito. Amigo, nos veremos pronto. La playa espera, el sol nos quema. El deseo inesperado de la gente que está pasando. Cantemos juntos la alegría de vivir, dicen las paredes, y pierden el blanco inmaculado que tenían cuando sólo eran historias. Porque la vida mancha. Hay muchas cosas más, pequeños pasillos de historias que están empezando, que todavía no han terminado. Puertas que se abren y se cierran. La alegría de todo lo que hemos vivido y la tristeza de que se nos haya ido tan pronto. La alegría de saber que todo directo es mucho mejor y la tristeza de reconocer que grabarlo es una forma de que se quede con nosotros. Y la certeza absoluta de que, digan lo que digan, la realidad es siempre más intensa, mucho más interesante, a pesar del dolor, de las lágrimas, de tristezas infinitas, que la ficción. Y la ficción no es más que una forma diferente de vivir todo aquello que acaba por formar parte de todos nosotros, no es más que el árbol que crece a la luz de unas raíces, inmensamente vivas, que han existido antes, que nos habitan para darle forma.