jueves, 30 de agosto de 2007

Intertextualidad II

En otro de los pasajes del libro Confesiones de un personaje de ficción, de Gustavo García Bordel, encontramos, y seguiremos encontrando, mientras la inspiración del que escribe siga bajo mínimos, el siguiente párrafo, que hace referencia a las huellas que la vida puede dejar en nosotros, a principios y finales y, ante todo, a su forma de entender la vida; en este fragmento también juega un papel importante la madre del protagonista, auténtica voz de la sabiduria, entendida como sencillez, en estas líneas:
"Mamá, me voy a la vida, dijo David, y no sé si volveré. La madre, que lo conocía, desde que era un niño, podríamos añadir, le dice: vale, pero no olvides que hoy, para cenar, te haré una tortilla de atún. Para David la vida se resumía en una serie de pequeños placeres: dar un paseo por su ciudad hasta llegar al parque, disfrutar durante horas de la naturaleza y saludar a un señor mayor de Murcia que siempre estaba allí. Hacía poco que David había terminado una de las relaciones más intensas de su vida. El señor mayor de Murcia, al que nunca preguntó su nombre, le preguntaba: cuándo se terminó esa relación de la que me hablas. Tengo que pensarlo un momento, dijo David, veamos, si hoy es martes, hace... más de tres años. Creo que incluso soy virgen otra vez. El señor de Murcia hizo una mueca de disgusto, no sabía si David era lo suficientemente mayor para hablar de sexo, aunque suponía que sí. Entonces decidió contarle la historia de su vida. David, comenzó, mi historia comienza un jueves 28 de agosto, pero, bueno, mejor nos acercamos al momento en que yo creía que nunca me recuperaría de cuantas cosas pasaron en mi vida, al momento exacto en que creí que no podría volver a recuperarme. Ella, sabes, era una mujer porque, por entonces, otras opciones eran imposibles y nos dejamos un jueves de lluvia en el que ni ella ni yo llevábamos paraguas. Mi corazón estuvo apagado unos días pero meses después en otro día de jueves sin paraguas alguien se acercó a mí y me dijo: te vas a mojar, ponte debajo de mi paraguas. Y allí vivimos, más de tres años, al amparo de un paraguas al que le debimos tanto amor. Pero una noche de viernes con viento el paraguas se fue de nuestras manos y se acabó el amor. Así es la vida, paraguas que van y vienen, puertas que se abren y se cierran. Y pasaron otras cosas, pero mañana seguimos. David, mientras paseaba por el parque pensaba en lo que le había dicho el señor de Murcia y tenía claro que había que salir a la vida y, como le dijo a su madre, no sabía si volvería a casa. Sin embargo, llegó la noche y el hambre lo llevó otra vez a casa. Allí le esperaba la tortilla de atún, una llamada perdida de Amaya, y un sueño que lo llevaría al día de mañana, en el que, tal vez, se repitieran las mismas rutinas. Tal vez no".

martes, 28 de agosto de 2007

Intertextualidad

En la página 17 del capítulo 12 del libro, escrito por Gustavo García Bordel, Confesiones de un personaje de ficción, podemos encontrar las siguientes reflexiones, pronunciadas por el personaje protagonista, David, después de mantener una discusión, la noche anterior, con una de sus mejores amigas, Amaya, reflexiones que hacen referencia a las difíciles fronteras entre realidad y ficción, a los espejos que conlleva el ejercicio literario. Molesto con su amiga, entristecido por las confusiones a las que a veces nos llevan las palabras, escribe:
"Seamos sinceros: las palabras sin hechos sólo son literatura. Buena o mala, sólo literatura. Y deberíamos tenerlo claro: yo no te amo. Si yo te amara, no estaría aquí, en este mundo de ficción, en esta página en blanco, escribiéndote. Si te amara, yo te proclamaría reina de todas aquellas ciudades en las que he aprendido a aborrecer la monarquía; si te amara, yo, que no creo en la violencia, asaltaría tu casa, rasgaría tus ropas hasta conquistar cada parcela de tu cuerpo, para ser uno. Uno en calma con todas tus orillas. Si te amara, yo, que odio las películas con almíbar, dormiría a tu lado, sólo por verte sonreír cuando el final reúna a los amantes. Y escucharía canciones con azúcar sólo por tenerte entre mis brazos. Y volvería a conquistar tu cuerpo cada noche, a habitar tus arenas cada tarde, a despertar tus orillas cada día. Y no, nada sería literatura"

lunes, 27 de agosto de 2007

El eterno retorno

Queridos amigos:

he comprendido, al fin, que Nietzsche tenía razón. La prueba irrefutable de ello son las oposiciones, a las que nos presentamos una vez y otra vez. Una vez. Y otra vez. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra...

viernes, 24 de agosto de 2007

Buenas tardes, pereza II

Sigo desganaoatchissssssssssssssssssss. Además, salgo a la vida, que me va haciendo falta. Buen fin de semana.

jueves, 23 de agosto de 2007

Buenas tardes, pereza

...

miércoles, 22 de agosto de 2007

A veces tienes la absurda sensación de que, al llegar a este "papel en blanco" encontrarás a alguien antes que a ti, que habrá escrito ya lo que a tus dedos se le niega algunas veces. Parece imposible: este tipo de cosas, ya lo sabes, sólo le pasa a gente como Ana Rosa. A la gente como a ti le espera un mundo en blanco y el esfuerzo añadido de hacer crecer algunas raíces esperando que, algunas veces, den los frutos necesarios para que la gente siga buscando estas sombras.

martes, 21 de agosto de 2007

Exilios

Cansado de vivir en una ciudad donde lo único que iba quedando verde eran los campos de golf, decidió irse a la playa. No tuvo suerte: se encontró casas en la orilla, a Bisbal en los hilos musicales del chiringuito y, otra vez, campos de golf en las dunas. Se dijo: me largo a la montaña. Craso error: había pistas de esquí, escaleras para llegar a miradores desde los que contemplar los últimos milagros de la naturaleza y turistas que paseaban por los senderos como si fueran sus calles. Estaba harto; decidió buscar un pueblo perdido en mitad de la nada. Lo encontró al norte, muy al norte. Era feliz ya que allí apenas vivían unas treinta personas: había encontrado el paraíso. Dos años después, alguien decidió que era una zona fácilmente aprovechable y se convirtió (sólo necesitaron un lustro) en una megaciudad (mega que es grande y ciudad que es ciudad, diría alguien) y se le acabó la ilusión. De treinta habitantes se pasó a demasiados y él decidió refugiarse en mundos de ficción. Sin embargo, había gente sin escrúpulos que ya se había hecho con estos lugares: habían encerrado a los dragones en mazmorras que llamaban zoológicos y los héroes de antaño no eran más que guías turísticos que contaban sus hazañas entre los bostezos de unos turistas y mostraban la tristeza enjaulada de unos animales que habían sido libres tantas otras veces, en tantas otras fábulas.

viernes, 17 de agosto de 2007

Despedidas


Per la mia sorellina
Decir adiós es como viajar en tren. Hay un instante, breve, en que no sabes si eres tú o el mundo el que se está moviendo, y no sabes si el caos que existe al otro lado de los cristales son las horas que no te esperan, los minutos que se han ido ya. Entonces, todo decide ponerse en marcha otra vez y tú, lo quieras o no, viajas con ellos. Con todas las cosas que se han quedado atrás. Y alguna que te llevas contigo. Es como la línea de un texto que te cala: te gustaría quedarte en ella pero es imposible, el libro continúa. Aunque sea esa línea la que subrayes durante mucho tiempo.

lunes, 13 de agosto de 2007

Is that what you wanted?

Dijiste: no hay nada más triste que un corazón roto en una casa vacía. Y me dejaste solo. Sólo el eco de los cristales que caían pudo acallar tu voz.

viernes, 10 de agosto de 2007

Tablón de anuncios XIV

¿Estás viviendo?

jueves, 9 de agosto de 2007

Amor de filólogo

Se querían. Se conocieron hace años en un pub y se querían por entonces. Para él fue difícil acercarse a ella, decirle: eres preciosa, me gustaría que, alguna estuviéramos juntos. Ella sabía que él deseaba acercarse, decirle hola al menos y le desesperaba que él no tuviera el valor para hacerlo. Un día, todavía no saben si fue el alcohol, la belleza discreta, el deseo acrecentado él le dijo hola y ella no quiso decirle adiós. Y a un día siguió una noche, y así, como corresponde durante mucho tiempo. Ella quedó fascinada: él le hablaba de estrellas que se apagaban a su lado, de soles que crecían en sus zapatos, de raíces que surgían en sus manos. De cómo el tiempo carecía de alas si sus manos estaban en sus pies. Eran hermosas, palabras muy hermosas. Y, un día, ella le dijo: tienes un mundo interior tan intenso, deberías expresarlo, ámame, escríbeme una carta, nárrame días sin fin en tus días. Y así lo hizo. Una carta preciosa, pensó, hasta que contempló su final: te hecho de menos. No podía creerlo, tanta belleza arruinada ya. Tanto amor, y se fue en tan pocas líneas.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Sombras

Apagaste las luces de la casa y todos los rincones quedaron a oscuras: restos del día que habías compartido con tanta gente se apagaban ya. Se hizo un silencio tranquilo en todas las habitaciones y las camas todavían no estaban vivas para la noche, cercana ya. Todo estaba en sombras, aún, y las sombras eran yo.

martes, 7 de agosto de 2007

Sentencias I

Un momento de atención, por favor, ahora que Carlos, el olvidado filósofo de Cutrelandia, ha decidido, bienvenido sea, hacernos una visita. Escuchemos sus palabras, todo aquello que tiene que decir a la gente de la plaza en la que suele conservar con todo el mundo.
Recordad que, digan lo qu digan, lo que nos mata es la vida así que, al menos, disfrutémosla al máximo.

lunes, 6 de agosto de 2007

Dos Hermanas - Sevilla

Vuelvo a ti como quien acude a la lluvia en el sur. Sonríes y el mundo es otro: hay gotas que calan mis huesos y refrescan mi sonrisa, la brisa es alegre; breve el viaje. Te sientas, eres una más, desapareces. Como quien busca la lluvia en días de calor y no la encuentra, y hace que el viaje sea largo, todo invita a estar en otra parte, a visitar otros trenes.

viernes, 3 de agosto de 2007

Feliz cumpleaños

Hoy, gracias a Ivana, me he dado cuenta de que este blog lleva un año por aquí. Un añito, así que felicidades. En fin, señores y señoras, por fin puedo confesarlo: soy Ana Zorr..., huy, perdón, soy Ana Rosa disfrazada, toma ya... Si queda alguien por aquí, cosa que dudo (ah, el veranito) que se pase por aquí y nos felicite. Nos lo merecemos, ¿no?