viernes, 18 de enero de 2008

Canción de cuna

Ella se va a la cama tranquila cada noche, sobre todo, si el hombre con el que comparte su vida ha compartido sus sábanas alguna noche anterior. Entonces, acerca su cara y la aprieta contra la almohada. Allí está su olor, el olor del hombre de su vida para hacerla feliz. Es acercarse a él y recordar domingos de sol con periódico. En alguno de ellos, él le trajo un café y le leyó un cuento; siempre le ha encantado despertarse con un poco de ficción en sus labios, con un poco de belleza en sus dedos, siempre le sabía mejor el desayuno. Eran días de domingo con periódico, con Van Morrison de fondo, que le vienen ahora a sus mejillas, ahora que empieza a tener sueño y no desea soñar con angelitos sino con el hombre que un día le enseñó la vida para no olvidarla, espera ella, en mucho tiempo. Él piensa en ella y le desea felices sueños.

2 comentarios:

Aranzazu dijo...

Qué puedo decirte sobre tu escrito, querido hermano de desgracia, salvo...

PRECIOSO.


Eskerrik asko eta muxu pila :)

Un beso dijo...

Siempre consigues ponerme la piel de gallina.
Un beso