martes, 29 de enero de 2008

Made in Hollywood IV

Hacía un poco de calor, no demasiado, y el paseo les había hecho tanto bien a los dos, aunque ambos siguieran cansados. Es el final o, al menos, lo parece, pensaron ambos sin saber que lo pensaban. Se sonrieron y era una sonrisa inmensamente triste.
- ¿Sabes? Es extraño, tú, pensando todo el tiempo en mí. Intentando siempre que yo me encontrara bien, pasara lo que pasara. Siempre.
- ¿Acaso... está mal?, pudo decirle, sólo estas palabras.
- No, claro que no. Es sólo que yo siempre, ¿sabes?, yo siempre estaba pensando en nosotros.

1 comentario:

covi dijo...

Está casi probado, que pensar primordialmente o sólo en el otro, está abocado al fracaso de la relación... de motu propio, a pesar de mi pobreza en el ramo.