viernes, 11 de enero de 2008

Ítaca

Y sólo hay, a este lado de la vida, pocas cosas que contar: algún regreso, alguna aventura que lo convierte en héroe y el maldito deseo de llegar, de una vez por todas, a casa para comentar los pormenores de sus viajes, piensa Ulises, momentos antes de llegar a Ítaca, para comprender después que, digan lo que digan, nunca es bueno volver a un lugar en el que hemos sido felices.

3 comentarios:

Sorel dijo...

Se vuelve siempre al lugar, nunca al momento. El sentimiento no puede ser el mismo, e incluso el lugar se ha movido sin nosotros.

Odio volver.

Anónimo dijo...

Porqué será que después de tan fiesta volvemos a la perrera (como regalo de reyes).
Er Gus

Lucía dijo...

A mí me sigue gustando mucho lo que siento cuando vuelvo a la facultad y me acuerdo de las anécdotas de hace años; cuando me vuelvo a examinar en las mismas aulas de aquellos días y recuerdo donde nos sentábamos cada uno ordenados por orden alfabético; cuando me vuelve a poner el café el mismo camarero que sí que no ha cambiado en absoluto, ni siquiera físicamente.Fui muy feliz aquellos años. Mi padre siempre dice que los lugares encierran el tiempo. Allí me encanta volver.