lunes, 11 de febrero de 2008

Cuentos populares III

No puede evitarlo; Blancanieves vuelve a sentir el deseo irrefrenable de mordisquear una manzana, pero es incapaz de encontrarla. Sabe que cometerá un error, pero vuelve a pedírsela a la reina, aunque intuya las consecuencias. Su archienemiga, cansada de ser la malvada de todos los cuentos infantiles, agotada de ser carnaza de portadas en las que sólo aparece como reflejo de odio, decide no ofrecerle esta vez una manzana envenenada, imaginando, para Blancanieves un destino más cruel: ser la más hermosa. Y saber que, para conservar esa belleza, ha de olvidar tantas cosas en el camino. El príncipe, sencillamente, se dice: ha pasado mucho tiempo, probablemente ni siquiera te recuerde; ya lo sabes: estaba dormida cuando os conocisteis.

2 comentarios:

La gata Roma dijo...

A mí me parece bien esta línea alternativa, porque personalmente, nunca me gustó este cuento ni esta protagonista, no sé porqué, ni cuando era pequeña... La Cenicienta si que molaba, jejeje
Un saludo

Anónimo dijo...

También la Cenicienta era mi favorita, la bruja de Blancanieves me daba un mal rollo...
Un beso.
Tu editora