lunes, 4 de febrero de 2008

Días

Hace semanas que no llueve. Hoy han caído algunas gotas pero no ha sido nada. Al mirar desde la ventana, el tiempo parece de oro y las nubes se van sin esperarnos. Queda el sol, otra vez, y el frío, que cala en los huesos. Ya no quedan estanques en los que podamos cambiar, sólo caminos de tierra en los que dejamos nuestras huellas y el polvo se nos pega en los zapatos. Polvo al polvo, decíamos, y nos dejamos deslumbrar por el sol.

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