viernes, 8 de febrero de 2008

De exilios varios

Desde que ya no habito en tus dedos, está lejos la vida y hace tiempo que no veo una sonrisa en las ventanas; hace inviernos en la almohada y el carmín de los labios en los que viví tanto tiempo ha desaparecido por completo. Esta ya no es mi casa, me digo, y tiemblan todas las baldosas. Y son otras las orillas que ahora nos contemplan. Ancho es el mundo, me digo, pequeños los corazones, difícil volver a estar en tus arenas. Y dejo que el sol se apague en mis ojos sólo por ver si son tus gestos los que ahora la noche me devuelve.

3 comentarios:

La gata Roma dijo...

¿Dónde está el hogar de un hombrre? ¿Es un lugar físico? tal vez eso, lo físico, sólo sea la casa, nadie parece tener muy claro el resto.
Me ha encantado.
Un saludo

Yo dijo...

Jooooooo qué bonito :(

Un beso dijo...

Que bonito! Se me ha escapado una lagrimilla...
Un beso