jueves, 14 de febrero de 2008

De frustraciones varias V

Y dejar que, después de estar cansado de absolutamente tantas cosas, el silencio llegue alguna vez a mi casa, la paz devore mis esquinas. Algún susurro tenue se ha de soportar, sólo si al oído lleva experiencias tan terrenales como insípidas. Hay días de veinticuatro horas que sólo deberían durar cinco minutos. Por decir algo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Y también hay 10 minutos malos que te empañan todo un día, impidiendo ver lo positivo, lo anodino y lo creativo del resto de las horas.

GUS

covi dijo...

Rodeada de un prójimo superficial, viendo a mi alrededor cuántos se contagian por momentos, cuántos son ya víctimas de una epidemia, agacho la cabeza y acelero el paso. Huyo, me refugio. Temerosa, analizo si estoy libre de síntomas, no puedo evitar la náusea, me mina el ánimo, ya no puedo ver, necesito que la anestesia haga efecto pronto...

La gata Roma dijo...

Mi día de hoy debería haber durado cinco minutos y lo peor es que no acaba