martes, 5 de febrero de 2008

Yo me quedo en Sevilla

Si alguna vez te acercas al sur, no deberías olvidar que el sol duele en los meses de verano y el frío cala las camas en invierno. Sin embargo, deberías saberlo, porque te lo he repetido miles de veces: no sabría vivir en otro sitio. Y sé que ahora me esperan todas las calles nostálgicas de una ciudad en la que ya no escucho tu voz, aunque llames por teléfono. Una ciudad de torres que repiten su imagen en la que cada paseo ha acabado por salvarme.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso, sobre todo: "el sol duele en los meses de verano y el frío cala las camas en invierno".
Me ha encantado, un beso.
Tu editora

Yo dijo...

Bueno... al menos llama... ;)

Gus dijo...

"Que le pregunten al Gran Poder, él por qué vive en Sevilla"
(Sevillana de Manuel Pareja Obregón)

Manenes dijo...

Es preciosa Sevilla, la primera vez que fui era primavera y me encantó su olor, como igualmente me hechizó el olor de quien me acompañó. Y aunque hoy él no esté a mi lado como entonces, qué suerte la mía haberte conocido, Sevilla, junto a él.

B7s

PD.- Yo tampoco sabría vivir en otro sitio que no sea la ciudad en la que vivo, que también huele a azahar...

Covi dijo...

¡Vaya! Esta mañana descubrí tu blog, gracias a manenes. Te he enlazado porque no me quiero perder nada, pero soy tan novata que necesito pedirte permiso. No había leído tu último post y quería decirte (por la URL), que seguro que no querías vivir en otro sitio, al final resultó que estábamos pensando parecido, aunque ¡Lo has dicho tan bonito!

La preciosa Torre del Oro, la lectura... me trae un torrente de recuerdos que despiertan intensas emociones, a punto han estado de escaparse un par de lágrimas (estoy en el trabajo y ahora mismo tengo seis personas frente a mí, no es plan ¿verdad? contención). Gracias, aunque duele, gracias por no permitir que siguieran abandonadas al olvido.

La gata Roma dijo...

Mis manos siempre estan helads, y las sábanas de franela no quitan todo el frío que me cala ahra que estoy resfriada. Sevilla en cada esquina me devuelve unrecuerdo, de una persona que ya no llama, de él que tampoco existe ya o de mí misma con falda de cuadros... Aún así, no podría estar mucho tiempo lejos de aquí, siempre nos queda un vinito en Morales.
Me ha gustado mucho t blog.
Un saludo