jueves, 6 de marzo de 2008

De frustraciones varias VI

- ¿Sabes? Yo antes era feliz.
- ¿Sí? ¿Y qué pasó?
- Nada, me hice maestro.
- Hay cosas peores.
- Dime alguna.
- Imagínate como la niña de Rajoy.
- Dios, adoro mi profesión.

2 comentarios:

Sorel dijo...

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Más o menos a las doce y media nos veíamos sin mirarnos.Él se tomaba una cerveza y una tapa de tortilla de patatas en el extremo opuesto de la barra en el que yo me sentaba con mi café.Como nunca había casi nadie a esa hora por allí, nos "decíamos" hola mirándonos con una leve sonrisa y adiós del mismo modo. Tenía fama de hombre justo.A veces, muchas, tanta exigencia daba miedo.Lo había visto en la ópera la primera vez de las dos veces que he ido a la ópera. Se sentaba casi detrás de mi asiento y me pasé mucho rato pensando si debía decirle algo o no, un hola...pensando más bien, "qué le voy a decir después del hola porque no se va a acordar de mí y me voy a tener que presentar...qué vergüenza, pero ¿y si sí se acuerda?". Sólo me volví y le dije el hola bajito con una sonrisa desde mi asiento.
Cinco años después,hace tres semanas,un día normal a las doce y media, cuando volví a mirar ya se había ido y no le había dicho adiós porque estaba ojeando el periódico.Me levanté, fui y le dije: " se ha ido y no le dicho adiós y no sé por qué pero me siento mal".
"Me acuerdo de ti el día de la ópera. Llevabas un vestido rojo"
Habían pasado cinco años, después de aquel hola nunca hablé con él de nada aunque lo veía tantas veces...pensaba que no me recordaría pero sí, llevaba un vestido rojo.

A lo mejor no, o a lo mejor sí, tienes a alguien entre tus alumnos al que inspiras mucho respeto y admiración. A lo mejor o no, o tal vez sí, es dentro de un tiempo. No sabes si hay alguien a quien le da pena que te vayas sin decirle adiós.