martes, 11 de marzo de 2008

Noche de jazz

Siempre es hermoso el reencuentro, piensan, mientras suenan los primeros acordes de un magnífico concierto de jazz. Se reconocen en los gestos, cómplices en los años en que estuvieron juntos, en los que se sienten cómodos. Alguna vez sus labios están cerca pero no llegan a rozarse. Ambos lo saben: por muchas huellas que queden, ese camino no llega a ninguna parte. Aunque el cariño sea inmenso. El concierto ha terminado y una luz discreta los deja solos. Y hay un beso, en la frente. Y se sonríen: nos gustaría tanto, piensan, que tú fueras feliz, aunque no sea conmigo.

3 comentarios:

Yo dijo...

Qué me suena todo eso...

La gata Roma dijo...

Leer esto me ha recordado que hace mucho que no voy al Jazz Corner; y que hace mucho que no veo a alguien, pero bueno...
Kisses

Manenes dijo...

Quedan muchas huellas y por eso tiene sentido reencontrarte de vez en cuando con tu oxígeno.

B7s