jueves, 3 de abril de 2008

Querida Heidi

Querida Heidi:

pasear, otra vez, por las orillas de río que nos vio hablar tantas veces me trae a la memoria tus días de montaña. Imagino que estarás leyendo ahora, tal vez a Kundera, del que me hablaste algunas veces. Y te sentirás sola. La vida en las montañas y los amigos, que están lejos ahora. Pensarás: soy demasiado complicada, las cosas son así. Me gustaría tener a alguien, aquí, cerca. Alguien con quien compartir mi mundo, ese en el que los jardines se hacen bosques donde calmar apetitos, un mundo en el que la luz, lejana ya, brilla en tus dedos para todo aquel que quiera conocerlos. Y te dirás, soy demasiado complicada, aunque sepas que no es verdad. Lo hablamos tantas veces: la sencillez te encuentra en las cosas importantes, en las noches en que te encuentras nostálgica porque no tienes a nadie con quien conversar tu vida. La sencillez de saber que sólo crecer es importante. Y Sevilla te vio crecer tantas veces, cambió tantas veces las calles que visitabas. Eran otros tiempos, sí, pero tú sigues conmigo. A dos mil kilómetros de distancia, aunque te imagines sola. Y volverás a los acordes del sur, en puentes que te hacían perderte, volverás a Fito y Fitipaldis, aunque yo no pueda dejar de pensarte escuchando a Kiko Veneno. Puro veneno. El sur. Si tú no te das cuenta de lo que vale, el mundo es una tontería. Todo era mejor cuando estabas cerca. Y me cuentas que has estado en lugares que yo no conocía, y que te hacen crecer. Lo dices con ojos libres, en los que también te duele la soledad. Alguna vez dijiste: no quiero crecer, déjate llevar por el niño que has sido. Y te imagino, Heidi, en las montañas, en las altas tierras del norte, niña todavía, intentanto encontrarte, intentando encontrar aquellos árboles en los que dejaste alguna señal de la niña que serás ahora, de la mujer que fuiste entonces. Y todo te aleja en días como éste, en que pareces estar a dos minutos de distancia. Y, debe ser esto, ganas de hablarte ahora, aunque Kiko Veneno lo expresó mejor: te echo de menos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Por supuesto, Hino; contigo, a tu lado, aunque a dos mil kilómetros de distancia, con sus libros y su música jugando diariamente en tu cabeza... enviandoos smss directamente de corazón a corazón.
Qué bonito cuando hablas de Heidi.Sabes que me encanta cuando te acuerdas así de ella.
Un besazo muy muy grande.
Lucía.

La gata Roma dijo...

Es precioso recordar a gente así y recordar así a la gente... Y ese disco de Kiko es tan grande...
Kisses

H. dijo...

Anda que no: Kiko I el grande, el Bob Dylan del sur. Échate un cantecito: una de las bandas sonoras de mi vida. Y mañana, paseo por el Guadalquivir.

Sorel dijo...

Yo diría màs bien que Bob Dylan es el Kiko Veneno de Minnesota :)
Un abrazo,y precioso post.

Anónimo dijo...

...cada uno tiene sus palabras...y las tuas me encantan - me hacen feliz!!! me dan la sensacion de tenerte mas cerca (no 2000 y pico cilometros lejo), gran amigo...algunas veces me dan miedo tambien, porque me conoces mejor que yo a mi... pero en estos momentos se que en el sitio mas bonito de este mundo siempre me espere alguien che mi vuole bene...grazie per tutto, ragazzo, ti voglio bene...;-)

PUMUKIS dijo...

es muy bonito todo lo que escribes: parole per heidi....

no son solo palabras.. son muchisimo mas... es tanta vida... a mi me transmites optimismo... ya ves!
mucho animo h.