viernes, 11 de abril de 2008

Rainy night II

No sólo llovía sino también hacía frío. Buscaba el calor de tus muslos sólo por escapar de estas manos frías con las que despierto mis ojos. Tus piernas buscaban mis labios, por encontrar en ellos un poco de lluvia bajo el techo de una casa en la que dos cuerpos húmedos comienzan a arder: ardían tus pechos en mis dedos y el calor hacía que olvidáramos el frío, la lluvia, el mundo.

2 comentarios:

Cariátides dijo...

Esa noche me quedé. Excusé que el viento disparaba lluvía contra los cristales. Pero fue el frío de mis píes el que me retuvo.

Cariátides dijo...

Se ve que también llovían tildes sobre las palabras, lluvía, píes...